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Activista destacado: Peter Singer

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Peter Albert David Singer (nacido el 6 de julio de 1946, en Melbourne, Victoria, Australia). Filósofo utilitarista australiano de Derecho y más tarde de Filosofía en la Universidad de Monash, Melbourne. Posteriormente marcha a la Universidad de Oxford, donde toma contacto con el utilitarismo ético mediante la lectura de autores en lengua inglesa, como Jeremy Bentham y John Stuart Mill. Allí participa de protestas contra la guerra de Vietnam, y también tiene lugar su «conversión» al vegetarianismo, por influencia de algunos estudiantes, que le despertaron el interés por la ética aplicada a los animales:

«En otoño de 1970 yo era un estudiante de postgrado en la Universidad de Oxford. Aunque me había especializado en Filosofía moral y social, no se me había ocurrido –como a casi nadie– que nuestras relaciones con los animales planteasen un serio problema moral. Sabía por supuesto, que se trataba cruelmente a algunos animales, pero suponía que eran abusos accidentales y no una indicación de algo fundamentalmente injusto. Mi complacencia se turbó cuando conocí a Richard Keshen, también estudiante de Oxford y vegetariano. En una comida le pregunté por qué no comía carne y empezó a contarme las condiciones en que había vivido el animal cuyo cuerpo estaba comiendo yo. Por medio de Richard y de su mujer Mary, mi mujer y yo nos hicimos amigos de Roslind y Stanley Goldovitch, también vegetarianos que estudiaban filosofía en Oxford. A través de las largas conversaciones que tuvimos los cuatro –especialmente con Roslind Godlovitch, quien había elaborado su postura ética con bastante detalle– me convencí de que comiendo animales estaba participando en una forma de opresión sistemática de mi propia especie sobre otras. Las ideas centrales de este libro se derivan de aquellas conversaciones. Llegar a una conclusión teórica es una cosa, y ponerla en práctica es otra. Sin la ayuda y el aliento que me proporcionó Renata, mi mujer, que estaba tan convencida como yo de que nuestros amigos tenían razón, es posible que aún siguiera comiendo carne, aunque con remordimientos de conciencia.» Peter Singer, Liberación Animal, Trotta, Madrid 1999, p. 33

A partir de ese momento inicia su camino hacia una renovación de la ética práctica, aplicada sobre todo al ámbito de la relación humana con la vida (bioética), hasta que en 1975 publica su obra más famosa: Animal Liberation  (Liberación Animal). En ella propone una ética que, partiendo del hombre, se dirija también hacia el resto de los animales, rechazando el especismo[1]:

«Si queremos evitar formar parte de los opresores, hemos de replantearnos todas nuestras actitudes hacia otros grupos, incluyendo las mas fundamentales. Debemos considerarlas desde el punto de vista de quienes sufren por ellas y por las situaciones que generan en la práctica. Si somos capaces de hacer este desacostumbrado giro mental, es posible que descubramos unas pautas de comportamiento que siempre beneficien al mismo grupo -habitualmente al que pertenecemos- a expensas de otro grupo. Entonces nos daremos cuenta de que hay motivos suficientes para un nuevo movimiento de liberación.» Peter Singer

Peter Singer defiende una teoría ética consecuencialista de tipo utilitarista. El principio fundamental del utilitarismo afirma que deberíamos producir con nuestros actos la mayor utilidad general posible. La utilidad general se ha entendido, entre otros modos posibles, como la suma de las experiencias placenteras de los individuos, a la manera del utilitarismo clásico (utilitarismo hedonista), o también como la suma de las preferencias satisfechas de los individuos (utilitarismo de la preferencia), a la manera del utilitarismo de Hare y del propio Singer. Sin embargo, en su libro «The Point of View of the Universe: Sidgwick and Contemporary Ethics» (2014) Singer defiende el utilitarismo hedonista [ver vídeo].

RESEÑAS SOBRE PUBLICACIONES DE PETER SINGER

Singer, Peter, Rethinking Life and Death: The Collapse of Our Traditional Ethics, Text Publishing, Melbourne, 1994; St Martin's Press, New York, 1995; reprint 2008. ISBN 0-312-11880-5 Oxford University Press, Oxford, 1995

Singer, Peter, Practical Ethics, Cambridge: Cambridge University Press, 1979. viii, 237 págs. ISBN 978-0-521-22920-3

Singer, Peter, Animal Liberation: A New Ethics for our Treatment of Animals, New York: New York Review, 1975. xvii, 301 págs. ISBN 978-0-394-40096-9

ANÁLISIS DE LAS IDEAS DE PETER SINGER

Peter Singer sobre matar sin sufrimiento

En un artículo demostré que matar a alguien que quiere seguir viviendo es éticamente incorrecto aunque se le mate sin hacerle sufrir, pues se produce una frustración lógica de sus intereses[2]. Peter Singer ha venido defendiendo que la muerte sin sufrimiento no causa un mal, pero en su libro «The Point of View of the Universe: Sidgwick and Contemporary Ethics» (2014) ha cambiado de opinión al reconocer que todos los seres sintientes que tienen una vida con más experiencias positivas que negativas son dañados por la muerte. El 22 de abril de 2015, se publicó en eldiario.es un artículo de Catia Faria titulado «'Liberación Animal', de Peter Singer: 40 años de controversia» en el que dice lo siguiente respecto a la posición de Singer sobre el daño que supone matar a alguien:


Peter Singer sobre matar por omisión

En un artículo demostré que se puede matar a alguien mediante una omisión, y que por lo tanto a priori tenemos el deber de prestar auxilio a los demás[3], así como a priori tenemos el deber de no matarles directamente[4]. Peter Singer ha denunciado el asesinato por omisión en muchas ocasiones. En noviembre de 1971 la revista «Philosophy And Public Affairs» publicaba un artículo de Peter Singer titulado «Hambre Riqueza y Moralidad» en el que denuncia el asesinato por omisión. También denunció el asesinato por omisión en el capítulo «Ricos y pobres» de su libro «Ética Práctica». En el siguiente extracto del documental «Examined Life» denuncia este tipo de asesinatos que son socialmente aceptados en las sociedades liberales para poder dar prioridad a la propiedad privada[5].


Examined Life - Segmento con Peter Singer (Link)




LIBROS: Rethinking Life and Death: The Collapse of Our Traditional Ethics (Singer, 1994)

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Título en español: Repensando la Vida y la Muerte: El Colapso de nuestra Ética Tradicional
Información sobre el autor: Peter Singer

Rethinking Life and Death: The Collapse of Our Traditional Ethics, Text Publishing, Melbourne, 1994; St Martin's Press, New York, 1995; reprint 2008. ISBN 0-312-11880-5 Oxford University Press, Oxford, 1995

RESEÑA

En el libro «Repensando la vida y la muerte» («Rethinking Life and Death»), publicado el 21 de septiembre de 1995, Peter Singer explica su concepto de persona. Según Singer, una «persona» es una identidad privilegiada que se sólo incluye a los individuos mentalmente competentes, y esto sólo lo satisfacen los humanos adultos y los grandes simios, estando los grandes simios muy por debajo de los seres humanos. Esta es la razón por la que Singer defiende el objetivo del Proyecto Gran Simio de dar derechos básicos a los grandes primates (chimpancés, bonobos, orangutanes y gorilas). En cuanto al resto de los habitantes de la tierra, como «las ballenas, delfines, elefantes, monos, perros, cerdos y otros animales», en la página 182 dice que con el tiempo podría demostrarse que algunos, o tal vez todos ellos, son «conscientes de su propia existencia en el tiempo y capaz de razonar. Entonces ellos también tendrían que ser considerados como personas». Según Singer, la capacidad de sufrir y disfrutar de la vida, aunque es digno de «preocupación», no confiere por sí misma la identidad de persona, no admite a un animal no humano en lo que Singer llama la «comunidad de iguales».




LIBROS: Practical Ethics (Peter Singer, 1979)

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Título en español: Ética Práctica
Información sobre el autor: Peter Singer

Singer, Peter, Practical Ethics, Cambridge: Cambridge University Press, 1979. viii, 237 págs. ISBN 978-0-521-22920-3

RESEÑA DE DANIEL DORADO

En este libro, Singer examina diversos problemas fundamentales en ética aplicada desde un punto de vista utilitarista. Entre ellos, la consideración moral de los animales no humanos. Defiende que la ética debe partir de una consideración igualitaria de los intereses de los animales, por lo que el especismo debe ser rechazado. Señala, a modo de ejemplo, que nuestro interés en saborear la carne es menor que el interés de los animales en no sufrir. Expone que las diferencias entre especies no son moralmente relevantes, y que la autoconsciencia es necesaria para tener intereses dirigidos al futuro, entre ellos un interés en vivir. Defiende también que, dado que los bebés carecen de características ausentes también en algunos animales no humanos, los primeros no deberían ser tenidos en mayor consideración moral que los segundos. El ensayo fue traducido al español: Ética práctica, Barcelona: Ariel, 1984. 287 págs. ISBN 978-84-344-1027-5. Existe una edición revisada de la obra en inglés: Practical Ethics, 2nd ed., Cambridge: Cambridge University Press: 1993. xiii, 395 págs. ISBN 978-0-521-43971-8. Esta edición revisada fue traducida igualmente al español: Ética práctica, Tres Cantos: Akal, 2009. 400 págs. ISBN 978-84-460-3069-0.

Fuente: «La consideracion moral de los animales no humanos en los ultimos cuarenta años: una bibliografía anotada». Dorado, Daniel. Universidad Carlos III de Madrid, 2010.

RESEÑA DE LA WIKIPEDIA

«Ética práctica» analiza en detalle por qué y cómo deben sopesarse los intereses de los individuos. Su Principio de la Igual Consideración de Intereses no dictamina la igualdad de tratamiento de estos intereses, porque diferentes intereses determinan un tratamiento diferente. Por ejemplo: todos tienen interés en evitar el dolor, pero pocos tienen interés en cultivar sus habilidades. Su principio justifica no sólo el diferente tratamiento para intereses diferentes, sino que permite diferentes tratamientos para el mismo interés cuando disminuye la utilidad marginal, por ejemplo, el interés por alimentarse de una persona hambrienta es superior al mismo interés de alguien satisfecho en su alimentación y que momentáneamente siente hambre. En «Ética práctica» Singer abarca desde temas tan polémicos como abogar por un trato ético a los animales, el aborto, la eutanasia, la pobreza y distribución de ingresos, entre otros.

Fuente: es.wikipedia.org/wiki/Peter_Singer


¿Los animales sienten dolor? (Peter Singer, 1975)

Este artículo es un extracto de un clásico de la literatura de los Derechos de los Animales: Animal liberation (Liberación animal), Peter Singer, 2a edición, México, 1995.


Los otros animales aparte de los humanos ¿sienten dolor? ¿Cómo lo sabemos?

Bueno, ¿cómo sabemos que cualquiera, humano o no, siente dolor? Sabemos que nosotros mismos podemos sentir dolor. Lo sabemos por experiencias directas que tenemos cuando, por ejemplo, alguien apaga un cigarro encendido en la palma de nuestra mano. Pero ¿cómo sabemos que los demás sienten dolor? No podemos experimentar directamente el dolor de nadie más, sea ese ''alguien'' nuestro amigo o un perro abandonado. El dolor es un estado de conciencia, un evento 'mental' y como tal nunca puede ser observado. Comportamientos como retorcerse, gritar, o retirar la mano del cigarro encendido no es dolor en sí; ni tampoco lo son las grabaciones que un neurólogo pueda hacer de las observaciones cerebrales del dolor mismo. El dolor es algo que sentimos, y sólo podemos deducir que otros lo están sintiendo por varias indicaciones externas.

¿Sólo es justificable asumir que otros seres humanos sienten el dolor como nosotros, hay alguna razón por la que tal deducción no sea justificable en el caso de otros animales?

Casi todas las señales externas que nos llevan a deducir dolor en otros humanos pueden ser vistas en otras especies, especialmente las especies más cercanas a nosotros - las especies de mamíferos y aves. Las señales de comportamiento son retorcerse, contorsiones faciales, quejas, alaridos u otras formas de grito, intentos de evitar la fuente de dolor, apariencia de miedo ante la perspectiva de su repetición, y otros. Además, sabemos que estos animales tienen sistemas nerviosos como los nuestros, que responden psicológicamente como los nuestros cuando el animal está en circunstancias en las que nosotros sentiríamos dolor: una elevación inicial de la presión en la sangre, pupilas dilatadas, transpiración, pulso agitado, y si el estímulo continua, una caida de la presión sanguínea. Aunque los humanos tienen una corteza cerebral más desarrollada que otros animales, esta parte del cerebro está relacionada con las funciones pensantes más que con impulsos básicos, emociones y sentimientos. Estos impulsos, emociones y sentimientos están localizados en el diencéfalo, el cual está muy desarrollado en algunas otras especies de animales, especialmente en mamíferos y aves.[1]

También sabemos que el sistema nervioso de otros animales no fue artificialmente construido - como un robot puede ser artificialmente construido - para imitar el comportamiento ante el dolor de los humanos. El sistema nervioso de los animales se desarrolló como el nuestro y de hecho la historia evolutiva de los seres humanos y otros animales, especialmente los mamíferos no divergieron hasta que las características centrales de nuestro sistema nervioso ya estuvo en existencia. La capacidad de sentir dolor obviamente mejora las esperanzas de supervivencia de una especie, puesto que ocasiona que los miembros de una especie eviten las fuentes del daño. Es seguramente irracional suponer que los sistemas nerviosos que son virtualmente idénticos psicológicamente, tienen un origen común y una función evolutiva en común y resultan en formas de comportamiento similares en circunstancias similares, deberían de operar de una forma totalmente diferente en el nivel de sentimientos subjetivos.

La gran mayoría de científicos que se han hecho esta pregunta están de acuerdo. Lord Brain, uno de los más eminentes neurólogos de nuestro tiempo, ha dicho: ''Personalmente no puedo ver la razón para concederle mente a mi compañero hombre y negárselo a los animales... Yo por lo menos no puedo dudar que los intereses y las actividades de los animales están correlacionadas con el entendimiento y el sentimiento de la misma manera que el mío, y que puede ser, que yo sepa, tan vívido.[2]

El autor de un libro sobre dolor escribe: ''Cada partícula de evidencia apoya la afirmación de que los mamíferos vertebrados superiores experimentan sensaciones de dolor al menos tan agudas como las nuestras. Decir que sienten menos porque son animales inferiores es absurdo; puede ser fácilmente demostrado que muchos de sus sentidos son mucho más agudos que los nuestros - agudeza visual en ciertas aves, oído en la mayoría de los animales salvajes y el tacto en otros; estos animales dependen más que nosotros hoy del entendimiento más agudo de un ambiente hostil. Aparte de la complejidad de la corteza cerebral (que no percibe el dolor directamente) sus sistemas nerviosos son casi idénticos al nuestro y sus reacciones al dolor extraordinariamente similares. Aunque careciendo (hasta donde sabemos) de los tonos filosóficos y morales. El elemento emocional es muy evidente, principalmente en la forma de miedo y enojo.[3]

Se puede pensar que eso es suficiente para establecer el problema; pero una objeción más debe ser considerada... Hay una línea vaga de pensamiento filosófico, derivada quizá de algunas doctrinas asociadas con el influyente filósofo Ludwig Wittgenstein(1), la cual sostiene que no podemos significativamente atribuir estados de conciencia a seres sin lenguaje. Esta posición me parece nada plausible. El lenguaje puede ser necesario para el pensamiento abstracto, a cierto nivel de todos modos; pero los estados como el dolor son más primitivos, y no tienen nada que ver con el lenguaje... Los bebés humanos y niños pequeños son incapaces de usar el lenguaje. ¿Debemos negar que un niño de un año puede sufrir? Si no, el lenguaje no puede ser crucial.

Entonces para concluir: no hay buenas razones, científicas o filosóficas, para negar que los animales sienten dolor. Si no dudamos que otros humanos sienten dolor, no deberíamos dudar que otros animales también lo hacen... Los animales pueden sentir dolor.

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NOTAS Y REFERENCIAS

RespuestasVeganas.Org: La publicación de este artículo en RespuestasVeganas.Org no implica necesariamente que compartamos todas y cada una de las cuestiones expresadas en el mismo; sin embargo, consideramos interesante su publicación por la aportación que puede hacer a la causa del movimiento abolicionista.

(1) RespuestasVeganas.Org: Para más información visitar: RespuestasVeganas.Org - Metaética o lógica de la moral

[1] Lord Brain, 'Presidential Address'. In C.A. Keele & R. Smith, eds., The Assessment of Pain in Men and Animals. London: Universities Federation for Animal Welfare, 1962.
[2] Supra, nota 1.
[3] Richard Sarjeant. The Spectrum of Pain. London: Hart Davis, 1969, p. 72.

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COMENTARIOS SOBRE ESTA RESPUESTA:

¿El Dios del sufrimiento? (Peter Singer, junio 2008)

Peter Singer es profesor de bioética en la Universidad de Princeton. © Project Syndicate, 2008. Traducción de Kena Nequiz.


¿Vivimos en un mundo creado por un dios todopoderoso, omnisciente y absolutamente bueno? Los cristianos así lo creen. No obstante, todos los días nos enfrentamos a un motivo poderoso para dudarlo: en el mundo hay mucho dolor y sufrimiento. Si Dios es omnisciente, sabe cuánto sufrimiento hay. Si es todopoderoso, podría haber creado un mundo sin tanto dolor, y lo habría hecho si fuera absolutamente bueno.

Los cristianos generalmente responden que Dios nos concedió el don del libre albedrío, y por lo tanto no es responsable del mal que hacemos. Pero esta respuesta no toma en cuenta el sufrimiento de quienes se ahogan en inundaciones, se queman vivos en incendios forestales provocados por un rayo o mueren de hambre o sed durante una sequía.

Los cristianos tratan de explicar este sufrimiento diciendo que todos los seres humanos son pecadores y merecen su suerte, por espantosa que sea. Pero los bebés y niños pequeños tienen las mismas probabilidades que los adultos de sufrir y morir en desastres naturales y parece imposible que lo merezcan.

Una vez más, algunos cristianos sostienen que todos hemos heredado el pecado original cometido por Eva, que desafió el decreto de Dios de no comer del árbol del conocimiento. Esta es una idea repelente por partida triple, ya que implica que el conocimiento es malo, que desobedecer la voluntad de Dios es el mayor de todos los pecados y que los niños heredan los pecados de sus antepasados y pueden ser justamente castigados por ellos.

Aun si aceptáramos todo esto, el problema sigue sin solución. Los animales también sufren a causa de las inundaciones, incendios y sequías y, puesto que no descienden de Adán y Eva, no pueden haber heredado el pecado original.

En tiempos pasados, cuando el pecado se tomaba más en serio que hoy en día, el sufrimiento de los animales planteaba un problema particularmente difícil a los pensadores cristianos. El filósofo francés del siglo XVII René Descartes lo resolvió mediante el drástico recurso de negar que los animales puedan sufrir. Sostenía que los animales eran simplemente mecanismos ingeniosos y que no se debían tomar sus chillidos y contorsiones como señal de dolor, de la misma manera que no se toma el ruido de un reloj despertador como señal de que tiene conciencia. Es poco probable que las personas que tienen un gato o un perro encuentren convincente ese argumento.

El mes pasado, en la Universidad de Biola, una escuela cristiana en el sur de California, debatí la existencia de Dios con el comentarista conservador Dinesh D'Souza. En los últimos meses, D'Souza ha insistido en discutir con ateos prominentes, pero a él también le costó trabajo encontrar una respuesta convincente al problema que he descrito.

Primero dijo que puesto que los seres humanos pueden vivir eternamente en el cielo, el sufrimiento de este mundo es menos importante que si nuestra vida en este mundo fuera la única que tuviéramos. Eso sigue sin explicar por qué un dios todopoderoso y absolutamente bueno lo permitiría. Por insignificante que sea este sufrimiento desde la perspectiva de la eternidad, el mundo estaría mejor sin él, o al menos sin la mayor parte de él. (Algunas personas afirman que necesitamos algo de sufrimiento para apreciar lo que es ser feliz. Tal vez, pero ciertamente no necesitamos tanto).

A continuación, D'Souza adujo que como Dios nos dio la vida, no estamos en condiciones de quejarnos si no es perfecta. Utilizó el ejemplo de un niño nacido sin una pierna. Dijo que si la vida en sí misma es un don, no se nos hace un daño si recibimos menos de lo que podríamos desear. En respuesta, señalé que nosotros condenamos a las madres que dañan a sus bebés mediante el uso de alcohol o cocaína durante el embarazo. No obstante, ya que le dan la vida a sus hijos, parece que según la opinión de D'Souza lo que hacen no tiene nada de malo.

Por último, D'Souza recurrió, como lo hacen muchos cristianos cuando se les presiona, a la afirmación de que no podemos esperar entender los motivos de Dios para crear el mundo tal como es. Es como si una hormiga tratara de entender nuestras decisiones, por lo insignificante que es nuestra inteligencia en comparación con la infinita sabiduría de Dios. (Ésta es la respuesta que se da de forma más poética en el Libro de Job). Pero una vez que abdicamos así de nuestra capacidad de raciocinio, bien podemos creer lo que sea.

Además, la afirmación de que nuestra inteligencia es insignificante en comparación con la de Dios presupone exactamente el punto que se está debatiendo: que existe un dios omnisciente, omnipotente y absolutamente bueno. Las evidencias que tenemos ante nuestros propios ojos indican que es más razonable creer que el mundo no fue creado por dios alguno. Si de cualquier forma insistimos en creer en la creación divina, nos vemos obligados a admitir que el dios que creó el mundo no puede ser todopoderoso y absolutamente bueno. O es malvado o no es muy hábil.


Fuente: elpais.com - ¿El Dios del sufrimiento?

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NOTAS

RespuestasVeganas.Org: la publicación de este artículo en RespuestasVeganas.Org no implica necesariamente que se compartan todas y cada una de las cuestiones expresadas en el mismo; sin embargo, consideramos interesante su publicación por la aportación que puede hacer a la causa del movimiento abolicionista por los Derechos de los Animales.

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