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VEGELEAKS: "La falacia de la dieta mediterránea"

El canal de investigaciones VegeLeaks vuelve a llamar nuestra atención con una nueva investigación titulada «La falacia de la dieta mediterrénea». Al parecer las guías alimentarias españolas no solo ignoran descaradamente la opción vegana, sino también la actualidad social y científica, así como las urgencias sanitarias y medioambientales que nos acucian. Para negar esta Realidad apelan irracionalmente a la tradición[1]: a la «tradicional» dieta mediterránea. A continuación, y con el permiso de VegeLeaks, compartimos dicha investigación.





Cuando uno revisa la literatura española referida a la alimentación y la nutrición, tanto académica como civil, se encuentra con una apelación recurrente: la tradición, la tradicional dieta mediterránea. Incluso a la industria alimentaria le sirve para intentar dignificar productos procesados como una pizza industrial, para poner en alza el consumo de bebidas alcohólicas, para promocionar esnacks y aperitivos hasta las trancas de grasas poco saludables, sal o azúcar, y quedarse tan anchos. (El despiporre mercantilista-mediterráneo alcanza su paroxismo con elementos como comida para perros basada en la «dieta mediterránea»[0].)

Y es que pocas expresiones suenan tan convincentes en el terreno dietético como «dieta mediterránea». Solo mencionarla puede trasladar al consumidor un buen rollo nutricional sin parangón. Y esto, ¿por qué sucede? ¿cuál es el origen del concepto dieta mediterránea, y de su aparentemente incuestionable consideración como sumún de la alimentación saludable, que pudiera justificar aquella defensa a ultranza?

El origen de la dieta mediterránea

Entre los años 1958 y 1970 se desarolló la investigación dirigida por Ancel Keys, en la que se analizaron los estilos de vida (principalmente la salud cardiovascular y la dieta) en 22 países[1]. Los resultados y conclusiones del proyecto fueron publicados en 1980 en la obra «Siete países: análisis multivariable de fallecimiento y enfermedad coronaria», considerada alma máter y columna vertebral del asunto mediterráneo[2]. Sin embargo, hay que destacar un hecho verdaderamente paradójico: en realidad en dicha obra, no hay una sola referencia a algo llamado «dieta mediterránea». Nótese por cierto la población que mostró tener un menor ratio de enfermedades cardíacas degenerativas fue la japonesa, y no es que su mar sea muy mediterráneo... En realidad el término «dieta mediterránea» fue acuñado en 1975, cuando el propio Ancel publicó junto con su esposa el libro «Cómo comer y estar bien: El estilo mediterráneo». Y fue entonces cuando la mercadotecnia se puso en marcha a lo bestia, y el término «dieta mediterránea» y sus supuestas virtudes empezaron a grabarse a fuego en el inconsciente colectivo, y a extenderse por medio mundo como supuesto paradigma de la alimentación saludable. Respondiendo al porqué se considera a Ancel Keys padre de la dieta mediterránea, Henry Blackburn, mano derecha de Keys, declaraba: «han sido los expertos en alimentos, los cocineros y la industria alimentaria los que han cogido esas aportaciones de Keys, y se han apresurado para ofrecernos esa expresión tan elegante y chic como es la "dieta mediterránea"»[3]. A pesar de que la dieta de los españoles jamás fue revisada en aquella investigación, y de que el matrimonio Keys apenas se refiriera a España en aquel libro y casi como un país más entre tantos otros del Mediterráneo, nuestro país tomó aquella dieta mediterránea como propia, y se convirtió en motivo de orgullo nacional.

La oscura (mal)interpretación de los estudios por los «profesionales» de la alimentación

Si bien el trabajo de Ancel Keys fue encumbrado hasta los altares por parte de algunos sectores, y sus hallazgos tuvieron una gran repercusión mediática, lo cierto es que desde el principio y hasta hoy, ha sido objeto de numerosas críticas dentro del mundo científico[4]. Con todo, en nuestros días es frecuente oir a todo tipo de «expertos» hablando sobre la importancia de seguir la dieta mediterránea, «ya que está demostrado que es la mejor». Esto lo dicen con una mezcla de dogma ciego y aire científico, sin ser conscientes de las limitaciones de los estudios y suposiciones que la sustentan. Esta actitud combina lo peor del dogma religioso y de la vanidad científica.

(La Plaza del Olivo en Soria alberga un monolito que simboliza el respaldo institucional a la dieta mediterránea en el que se recogen sus «10 mandamientos». Tal y como reza dicho monolito y siguiendo la tradición bíblica más ortodoxa esos 10 mandamientos se resumen en dos: amarás la dieta mediterránea como a ti mismo; y al prójimo transmitirás sus beneficios[5].)

A menudo estos «expertos», y claro, también la parte de la industria alimentaria interesada, citan estudios cuyas supuestas conclusiones demuestran la magnificencia de la dieta mediterránea. El más recurrente es el PREDIMED[6]. Al final del vídeo dejaremos un análisis de tal estudio de mano del Doctor Neal Barnard, que forma parte de su ponencia en la Sexta Conferencia Internacional de Nutrición en Medicina en Washington de Agosto de 2018, en la que comparaba la dieta mediterránea con la vegana[7]. Actualmente se está desarrollando su primo hermano, el estudio PREDIMED-PLUS[8](*). Muy resumidamente consiste en: se hacen dos grupos de personas mayores con obesidad, a uno simplemente se le cuenta las bondades de la dieta mediterránea (grupo control) y al otro (grupo de intervención intensiva) se le prescribe una dieta mediterránea tradicional hipocalórica, para lo cual se reduce el consumo de carnes y embutidos, y otros alimentos azucarados como pastelería y bollería. Concretamente: «la restricción de la ingesta de grasas debe ser a partir de alimentos de origen animal, el aceite de oliva y los frutos secos deben ser las fuentes preferidas de grasa, y las proteínas deben ser derivadas preferentemente de fuentes vegetales». También junto con la dieta se les prescribe un aumento de la actividad física y soporte conductual. Como curiosidad, para que no abandonen el estudio se le regala a cada abuelito 1 litro de aceite de oliva virgen extra y 125 gramos (inicialmente 500 gramos) de frutos secos cada mes, y así de paso se da por hecho que su dieta será alta en grasas y pueden concluir también del estudio, a saber qué, del alto consumo de grasas (como se hizo en el PREDIMED) y también se les permite beber un poquito de vino y así de paso se podrá concluir el consumo de vino es saludable, de paso se justificará su incorporación en las guías alimentarias, y de paso le servirá a la industria del vino para vender su producto. Es decir, básicamente se les prescribe una dieta basada en plantas, saludable e hipocalórica, junto con ejercicio físico[9]. Al parecer y como era de esperar, están mejorando algunos marcadores de salud del grupo intervenido[10]. ¿Y cuál es la causa de esta mejora de la salud? ¿La reducción de alimentos de origen animal? ¿La dieta prácticamente vegetariana? ¿La restricción calórica? ¿El ejercicio físico? ¿Las sesiones de soporte conductual? ¿Una combinación de todas ellas y quizá de otras tantas variables? No. Es la extraordinaria y cuasi-milagrosa «dieta mediterránea».

Pues es esto mismo lo que pasó con el PREDIMED, y también con las investigaciones de Ancel Keys. Hubo quienes interpretaron los resultados de aquel estudio a su antojo y conveniencia, para así seguir glorificando ¡cómo no! la dieta mediterránea. Por supuesto son los mismos que jamás mencionarán el PROVEGETARIAN[11]. Un subestudio del PREDIMED que lo revisó y reinterpretó, y que en resumidas cuentas concluyó que: «cuanto más se coma como un vegetariano, menor será el riesgo de morir por cualquier causa». Incluso se hacen tendenciosos estudios[12] que quieren comparar directamente una dieta vegetariana con una dieta mediterránea, la cual es, al igual que en el proyecto PREDIMED, convenientemente diseñada para que los resultados de los beneficios en la salud de sendas dietas sean similares. De nuevo hacen prácticamente vegetariana una dieta omnívora mediterránea, para concluir que la una es tan saludable como la otra. De nuevo, ¿cuál fue la causa? ¿la reducción de alimentos de origen animal? ¿la dieta prácticamente vegetariana? etc. No, de nuevo fue la extraordinaria y cuasi-milagrosa «dieta mediterránea». Bueno, pues con los «cientos de estudios que demuestran no se qué» de la dieta mediterránea hacen la misma trampa mezquina.

La manipulación del concepto por los medios de comunicación y por la industria alimentaria

Y lo peor es que cada vez que se publica uno de estos tendenciosos estudios, por supuesto la prensa se hace eco de los mismos con titulares amarillistas y sensacionalistas, que a menudo tergiversan todavía más los resultados y las conclusiones de dichos estudios, reforzando aún más el sesgo de la población[13][14]. Incluso sociedades españolas de nutrición supuestamente científicas y rigurosas, y también supuestamente imparciales, recogen y divulgan esos infames estudios[15]. Claro que son las mismas sociedades que acompañan a las cárnicas en sus deleznables campañas de desinformación en las que quieren engañar a la población[16]. Por su parte, la industria utliliza los sintagmas «dieta meditarránea» o «mediterráneo» casi como alegaciones de salud en sí mismas. Pero con una gran e importante matización a tener en cuenta: al poner «dieta mediterránea» en un envase o al mencionarla en un anuncio, no se necesita rendir cuentas a nadie ni pedir permiso por ejemplo, a las autoridades sanitarias, como sí han de hacer las verdaderas alegaciones. Y eso que en 2011 la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) publicó un documento de posicionamiento, en el que se defendía que no es posible realizar ninguna alegación de salud relativa al uso o seguimiento de la dieta mediterránea, sentenciando que «NO se puede atribuir a la dieta mediterránea ninguna alegación positiva en materia de salud»[17]. Por otro lado, seguramente todos hayan oído alguna vez que la susodicha dieta forma parte de la Lista representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO desde 2010[18]. Es cierto, pero no está ahí principalmente por considerarse beneficiosa para la salud. Las cuestiones relativas a la salud figuran someramente en un tercer o cuarto plano en el documento que le acredita dicho estatus. Fueron los conceptos relativos a los conocimientos, cocina, formas de cultivo, etcétera, los que le valieron aquella mención. Y por cierto, tampoco cuando algunos organismos sugieren entre otras la dieta mediterránea, lo hacen porque típicamente incluya, por ejemplo, el consumo de vino. El consenso científico respecto al consumo de alcohol es muy claro: el alcohol no es saludable[19], pero aún así las industrias del vino y otras interesadas no tienen ningún tipo de reparo en tergiversar el mensaje para engañar a la población con razonamientos inconsecuentes[20].

La dieta mediterránea ya no es mediterránea

En realidad, debatir si aquella dieta de hace 50 años era saludable o no, es bastante absurdo hoy porque la actual dieta de los españoles, y en general los hábitos de vida, dista muchísimo de parecerse a aquella de hace medio siglo. Ya lo dijo en su día el mencionado Henry Blackburn, alma máter de Keys: «En realidad, y a día de hoy, la población de la cuenca mediterránea es la que principalmente ha abandonado este estilo de vida, al tiempo que se ha alejado de la pobreza implícita que tenía asociada en otro tiempo»[3]. Así es, cada vez nos alejamos más de aquel perfil mediterráneo[21][22]. Lo han puesto de relieve varios estudios recientes, como por ejemplo éste de 2009[23], éste de 2012[24], o éste otro de 2018[25].

Se ignoran las urgencias sanitarias

Además hay otro hecho flagrante que bien podría evidenciar: ó bien que la dieta mediterránea no es en absoluto esa panacea que se nos ha vendido siempre para poder tener una salud óptima, y para prevenir enfermedades como la obesidad o las cardiovasculares, ó bien que efectivamente la de hoy en España nada tiene que ver con aquella dieta mediterránea supuestamente saludable de hace medio siglo (ó bien una concurrencia de ambas y de otras tantas circunstancias como el consumo de procesados, el sedentarismo, etc). Y es justamente por un lado la creciente epidemia de sobrepeso y obesidad en España, con una prevalencia del 21'6% de obesidad y 39'3% de sobrepeso en población adulta, según el estudio ENPE 2014-2015[26]. Se estima que en 2016 había en España unos 24 millones de mediterráneos con exceso de peso —24 millones— con un coste extra de 1.950 millones de euros para el sistema de salud, lo cual lo hace insostenible y asfixia cualquier posibilidad de crecimiento económico[27]. Pero es que por otro lado resulta que la principal causa de defunción en España son las enfermedades cardiovasculares, que en 2016 fueron la causa del 29'2% de los fallecimientos en nuestro país, según los datos del Instituto Nacional de Estadística de 2018[28]. Según algunos, «la dieta mediterránea de los españoles es maravillosa para prevenir la obesidad y las enfermedades del corazón», pero más de media España es obesa y más de 120.000 españoles mueren por eventos cardíacos cada año.

Nuestro problema no es con la dieta mediterránea

No se nos malinterprete, no estamos insinuando que tal o cual tipo de dieta sea lo que provoca estas alarmantes cifras. No vamos a caer nosotros en la falacia causal que estamos denunciando precisamente en este vídeo. Pero, como dice la OMS: «uno de los indicadores más importantes para evaluar la eficacia de los sistemas de salud de los países es la cifra anual de muertes y su causa». De este modo, las autoridades sanitarias pueden orientar sus actividades en materia de salud pública poniendo en marcha programas para fomentar, por ejemplo, pautas alimentarias que ayuden a prevenir estas enfemedades y estas muertes[29]. Y nosotros pensamos que difícilmente van a conseguir que la gente cambie sus hábitos alimenticios, si publicación tras publicación insisten en la idea de defender la tradición. El peligro de ensalzar en un estudio, en un titular de prensa, o en una guía alimentaria, las virtudes de una hipotética dieta mediterránea ideal, es el recurrente y falaz razonamiento que le sigue por parte del ciudadano que lo lee:

P1) Yo vivo en España.
P2) España está bañada por el mar Mediterráneo.
C1) Mi dieta es mediterránea.
P3) Aquí pone que mi dieta mediterránea es la mejor.
C2) Voy a seguir con mi dieta mediterránea: VOY A SEGUIR COMIENDO LO QUE VENGO COMIENDO.

Y es que aunque no lo parezca, nuestra pretensión con este vídeo no es tanto el cuestionar la dieta mediterránea. Muchos de sus postulados generales —aunque más o menos ambiguos y en ocasiones manipulados torticeramente— pueden ser recomendables. Por ejemplo, seguir un patrón de alimentación con presencia abundante de alimentos vegetales y de temporada, frente a los alimentos procesados. Pero es que hay otros tipos de alimentación que pueden partir de esta premisa, y no se llaman «dieta mediterránea». Como la alimentación vegana, sin ir más lejos. Es más, como dice el propio Barnard en su ponencia: «Puedes ser mediterráneo y vegano, o mediterráneo y omnívoro(**). En definitiva la conclusión que yo extraigo de esto es que el patrón mediterráneo es bueno, pero nos interesa adoptarlo lo más vegano posible».



Nuestro problema no es la dieta mediterránea. Nuestro problema es que HAY A QUIENES LES INTERESA ENORMEMENTE QUE LOS ESPAÑOLES SIGAN COMIENDO LO QUE VIENEN COMIENDO. Tanto es así, que desde 1996 existe una Fundación de la Dieta Mediterránea en España, cuyo patronato goza de un amplio apoyo institucional[30]. De hecho el propio Gobierno de España lanza campañas con la dieta mediterránea por bandera para lobotomizar a la población, especialmente a los pequeños[31]. Dicha fundación divulga su propia pirámide de alimentación saludable[32] y sus nutricionistas contratados, es decir, pagados por las industrias de las bebidas alcohólicas, de la carne y los embutidos, de los lácteos o del pescado, se dedican a fomentar el consumo de alcohol, carne, embutidos, lácteos y pescado[33] ¡Qué sorpresa!

Nuestro problema es el uso deleznable, ruin y deshonesto que la industria alimentaria hace de este concepto, con la doblemente deleznable ruin y deshonesta complicidad de una parte importante del sector sanitario, pues al menos de estos se espera rigor científico y responsabilidad social.

Nuestro problema son las colaboraciones y convenios entre unos que venden lo que los otros nos dicen qué tenemos que comprar[34][35][36][37][38].

Nuestro problema es que a la hora de hacer recomendaciones de consumo no se atienda el avance científico[19][39][40].

Nuestro problema que tampoco se atienda la urgencia de tomar parte en la preservación medioambiental con nuestra toma de decisiones a la hora de alimentarnos. Hace apenas unos días la comisión científica internacional EAT-Lancet, publicó un informe donde urge a un cambio en la alimentación y la agricultura para salvar el planeta y la salud de los humanos[41]. Sus directrices apuntan a una alimentación basada en plantas. Es exactamente lo que vienen demandando otros tantos estudios[42][43][44].

Las guías alimentarias de los países más avanzados ya están implementando estas advertencias (USA[45], UK[46], CA[47]). Aquí seguimos con el vino y el chorizo, igual que hace 15 años[48]. Por supuesto nuestro problema es que tampoco se atienda el avance empático y ético de la sociedad española y de la humanidad[49]. Pero sobre todo, nuestro problema es que para seguir ignorando todo lo anterior se apele vilmente a la tradición, a la tradicional «dieta mediterránea».

Conclusión:

Como hemos visto la «dieta mediterránea», tal y como se la conoce popularmente, tiene mucho más de ejercicio de mercadotecnia —con resultados espectaculares— que beneficio para la salud. Por eso desde la industria alimentaria, e inexplicablemente también desde el ámbito científico, hay quienes se empeñan en defender la dieta mediterránea a capa y espada por sobre cualquier otra, y así poder seguir justificando ciertas recomendaciones de consumo que satisfacen sus propios intereses económicos. Hay maneras de alimentarnos que son tanto o más saludables que la tradicional dieta mediterránea, y definitivamente más éticas y respetuosas con los demás. Las guías alimentarias no pueden ignorar las urgencias sanitarias de un país, ni las urgencias medioambientales del planeta. Y siempre deben considerarlas y tratar de enfrentarlas con el máximo rigor científico y responsabilidad social. La nutrición es la ciencia de la alimentación. ¿Cómo puede ser que una buena parte de su comunidad científica anteponga la tradición a la realidad social y al avance científico? ¿Acaso una de las máximas de la ciencia no es la necesidad de constante revisión y actualización de su contenido? ¿Acaso se podría concebir esto en cualquier otra disciplina científica? ¿Alguien imagina hoy a un neurólogo reivindicando con nostalgia la práctica de lobotomías cerebrales para curar la ansiedad crónica? En definitiva, nos preguntamos: ¿cómo puede ser que se anteponga la tradición... a la razón?

Seguiremos informando.




NOTAS:

(*) El estudio PREDIMED-PLUS lo lleva a cabo la Universidad de Jaén, provincia productora del 50% del aceite de toda España, con la financiación de la Diputación de Jaén, de la Fundación Caja Rural de Jaén a través de su programa ‘Olivarum’, y del Centro de Estudios Avanzados en Olivar y Aceite de Oliva, entre otros: https://www.predimedplus.com/ensayo-predimed-plus-ha-financiado/

(**) Evidentemente el doctor no está sugiriendo que uno «deje de ser omnívoro» al alimentarse éticamente acorde al veganismo; lo que critica sutilmente es el absurdo del concepto «dieta mediterránea» pues primero, en la cuenca mediterránea existen infinitas maneras de alimentarse, que son muy diferentes entre sí, pero todas a la vez son «dieta mediterránea»; y segundo, al final es irrelevante en qué región del planeta viva uno, puede seguir el patrón realmente saludable que típicamente se le atribuyen a la «dieta mediterránea»: prevalencia de alimentos vegetales y saludables por sobre los alimentos animales y procesados.

REFERENCIAS:

[0] https://picartpetcare.com/producto/select-light-comida-perros-sobrepeso/
[1] https://www.sevencountriesstudy.com/about-the-study/
[2] https://amzn.to/2TmBk5l https://www.amazon.es/How-eat-well-stay-Mediterranean/dp/0385009062/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1502285340&sr=8-1&keywords=How+to+eat+well+and+stay+well+the+Mediterranean+way&tag=epheme-21
[3] http://www.epi.umn.edu/cvdepi/essay/the-mediterranean-diet-in-2011/
[4] https://thescienceofnutrition.files.wordpress.com/2014/03/fat-in-the-diet-and-mortality-from-heart-disease1.pdf
[5] https://elmirondesoria.es/soria/capital/capital-de-la-dieta-mediterrnea
[6] http://www.predimed.es/
[7] https://www.youtube.com/watch?v=Xv_ykZr_8cc
[8] https://www.predimedplus.com/
[9] https://www.predimedplus.com/wp-content/uploads/2018/11/Protocolo-PREDIMED-Plus_Cast.pdf
[10] https://www.diariosur.es/malaga-capital/pacientes-obesos-malaga-20190122191534-nt.html
[11] https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/24871477
[12] https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/29483085
[13] https://www.abc.es/salud/habitos-vida-saludable/abci-dieta-mediterranea-eficaz-como-vegetariana-para-prevenir-infartos-ictus-201802261623_noticia.html
[14] https://www.lasexta.com/noticias/ciencia-tecnologia/dietas-mediterranea-vegetariana-son-igual-eficaces-prevenir-enfermedades-corazon-ictus_201802265a94580c0cf2586cf83db5ff.html
[15] http://www.sennutricion.org/es/2018/02/26/la-dieta-mediterrnea-tan-eficaz-como-la-vegetariana-para-prevenir-los-infartos-e-ictus
[16] http://www.sennutricion.org/es/2015/10/19/i-simposio-cientifico-de-la-carne-de-cerdo-de-capa-blanca
[17] https://efsa.onlinelibrary.wiley.com/doi/epdf/10.2903/j.efsa.2011.2245
[18] http://www.unesco.org/culture/ich/doc/download.php?versionID=07372
[19] https://linkinghub.elsevier.com/retrieve/pii/S0140673618313102
[20] http://bodegacanaria.es/informe-oms-la-dieta-mediterranea-considerada-muy-saludable
[21] https://www.elconfidencialdigital.com/articulo/te_lo_aclaro/espanoles-seguimos-dieta-mediterranea/20170810135449086324.html
[22] https://elpais.com/elpais/2019/01/25/buenavida/1548432263_291328.html
[23] https://www.cambridge.org/core/journals/public-health-nutrition/article/worldwide-variation-of-adherence-to-the-mediterranean-diet-in-19611965-and-20002003/61B8F91A8BD47BD3B9AAAB269212792F
[24] https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/22875552
[25] http://www.injuve.es/sites/default/files/2018/17/publicaciones/evaluacion_de_habitos_nutricionales.pdf
[26] http://www.revespcardiol.org/es/prevalencia-obesidad-general-obesidad-abdominal/articulo/90453754/
[27] http://www.revespcardiol.org/es/exceso-peso-espana-situacion-actual/avance-resumen/S0300893218303877/
[28] http://www.ine.es/prodyser/espa_cifras/2018/20/
[29] https://www.abc.es/sociedad/abci-morimos-mapa-principales-causas-defuncion-cada-pais-201807160159_noticia.html
[30] https://dietamediterranea.com/fundacion/
[31] http://www.alimentacion.es/es/campanas/semana_de_la_dieta_mediterranea/
[32] https://dietamediterranea.com/fundacion/descarga-la-piramide/
[33] http://www.laespanolasalud.com/es/entrevistas/102-isabel-bertomeu-nutricionista-de-fdm
[34] http://www.fen.org.es/index.php/sobre-fen/promotores
[35] http://www.fen.org.es/index.php/sobre-fen/colaboradores/0
[36] http://www.habitosdevidasaludables.com/empresas.php
[37] http://www.nutricioncomunitaria.org/es/colaborador-documento/3
[38] https://www.lamarea.com/2015/03/21/el-lobby-de-la-mala-alimentacion-espanola/?utm_content=buffer61999&utm_medium=social&utm_source=facebook.com&utm_campaign=buffer
[39] https://www.who.int/features/qa/cancer-red-meat/es/
[40] https://www.hsph.harvard.edu/nutritionsource/what-should-you-eat/calcium-and-milk/
[41] https://www.thelancet.com/pdfs/journals/lancet/PIIS0140-6736(18)31788-4.pdf?utm_campaign=tleat19&utm_source=HubPage
[42] https://www.theguardian.com/environment/2018/oct/10/huge-reduction-in-meat-eating-essential-to-avoid-climate-breakdown
[43] https://www.ipcc.ch/sr15/chapter/summary-for-policy-makers/
[44] http://www.vegetarismus.ch/klimaschutz/index_en.htm
[45] https://www.choosemyplate.gov/multilanguage-spanish
[46] https://www.hsph.harvard.edu/nutritionsource/healthy-eating-plate/translations/spanish/
[47] https://food-guide.canada.ca/en/
[48] https://twitter.com/Midietacojea/status/1086340192028577792
[49] https://unionvegetariana.org/el-veganismo-en-espana-en-cifras/


VEGELEAKS: Las guías alimentarias españolas ignoran la opción vegana

El canal de investigaciones VegeLeaks vuelve a llamar nuestra atención con una nueva investigación. Esta vez nos han enviado una investigación sobre cómo las guías alimentarias españolas ignoran la opción alimentaria vegana. Es un nuevo escándalo de manipulación que se suma a una larga lista. Con permiso de VegeLeaks, y agradeciéndoles su colaboración con Respuestas Veganas, comparto con todos vosotros la investigación: «Las guías alimentarias españolas ignoran la opción vegana». Aquí la tenéis, difundidla por favor.





El gobierno de España no está informando a la población

Con tan solo tres clics, podemos acceder a la enorme cantidad de información acerca de la alimentación vegana que facilita el Departamento de Agricultura del Gobierno de los Estados Unidos (USDA) a través de su sitio web [1]. Por supuesto, el USDA avala este tipo de alimentación como nutricionalmente adecuada [2], y además apunta a sus potenciales beneficios para la salud como la reducción de la obesidad, de la presión arterial, y del riesgo de padecer enfermedades tales como las cardiovasculares o la diabetes tipo 2 [3]. Podemos encontrar: recetas, menús semanales, avales científicos y guías para la alimentación vegana en bebés y niños, un link a la web de la Vegan Society británica, estudios y posicionamientos de entidades científicas de la nutrición y de la salud en favor de la alimentación vegana, recogidos en su Biblioteca Nacional de Medicina, tips para adaptar su versión del «Plato para Comer saludable», guías para quienes se inician en este tipo de alimentación, entre mucha otra información, incluida una guía de viajes y restaurantes. Pero cuando buscamos dieta vegana en la web del Ministerio de Sanidad del Gobierno de España [4] no encontramos información alguna. Al intentarlo con dieta vegetariana, la búsqueda devuelve 9 entradas. Se trata de fugaces menciones de una línea a la dieta vegetariana para básicamente terminar recomendando la suplementación de B12, más que nada a embarazadas. En Estados Unidos ya recomiendan restaurantes, aquí todavía estamos por superar lo de la B12. Nuestro Ministerio de Agricultura que ahora también es el de Alimentación [5] tampoco aporta mucho. Lo más interesante es una estadística de población «veggie» en España de 2014 [6].

Tampoco en las estrategias nacionales dedicadas a la nutrición, NAOS, PERSEO o HAVISA, como en sus correspondientes campañas, se hace la más mínima referencia a población vegetariana [7].

La mayoría de asociaciones españolas de nutrición tampoco informan correctamente

Por su parte, las distintas asociaciones españolas de profesionales y entidades científicas relacionadas con el ámbito de la alimentación y la nutrición, no se han posicionado a favor de la alimentación vegetariana, como sí hacen la Academia de Nutrición y Dietética (AND) americana [8], la Asociación Dietética Británica (BDA) [9], la Asociación de Dietistas Canadienses [10], o la Asociación de Dietistas de Australia (DAA) [11], entre otras [12]. Aunque lo cierto es que tampoco desaconsejan esta opción dietética, simplemente es... ignorada.

Este hecho es ciertamente llamativo en casos como el de la Federación Española de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética (FESNAD) que en consenso con la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO), sí parece reconocer los potenciales beneficios de la alimentación vegetariana, al menos para prevenir y tratar la obesidad [13]. Y no olvidemos que la obesidad incrementa la probabilidad de padecer otros tantos problemas para la salud como la diabetes, la hipertensión, las enfermedades del corazón, los accidentes cerebrovasculares, problemas renales, incluso algunos tipos de cáncer [14].



Pero nos sorprende especialmente el caso de algunas como la Academia Española de Nutrición y Dietética (antes Fundación Española de Dietistas-Nutricionistas (FEDN) y antes Asociación Española de Dietistas y Nutricionistas (AEDN)) o la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), que nunca han emitido un posicionamiento sobre dietas vegetarianas, aunque sí recogen en sus portales web la postura de la ADN americana, la más grande con más de 100.000 profesionales miembros y máximo referente en materia de nutrición del mundo, y que como no puede ser de otra manera, avala esta opción alimentaria [15][16].


Las menciones a la alimentación vegetariana son anecdóticas en las publicaciones de nuestro país. A menudo son líneas sueltas con información muy poco útil. Y las recomendaciones específicas son escasas: En el «Manual Práctico de Nutrición en Pediatría» de la Asociación Española de Pediatría (AEPED) de 2007 hay un capítulo dedicado a «Dietas no omnívoras en la edad pediátrica. Dietas alternativas: vegetarianas» [17]. En los Cursos de Actualización de 2017 y 2018 de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPAP) se celebraron sendos seminarios de título «Niños vegetarianos, ¿niños sanos?» que recogen el posicionamiento de la AND americana, y dan buenas pautas de alimentación a vegetarianos [18][19]. Una mención especial requieren las guías de alimentación de la Agencia de Salud Pública de la Generalitat de Catalunya (ASPCAT), para la alimentación en la primera infancia (de 0 a 3 años) [20] y para la etapa escolar [21], que llevan años estando muy actualizadas en alimentación vegetariana, avalándola y ofreciendo indicaciones específicas y derivando sus correspondientes menús. Estamos a la espera de la traducción a español de vuestra prometedora «Nueva guía de alimentación para población general» de noviembre de 2018 [22]. No hemos encontrado indicaciones específicas para población vegetariana en ninguna otra guía de alimentación consultada.

Posicionamientos contra la alimentación vegana

Sí hay un posicionamiento firme y contrario a la alimentación vegana que podemos encontrar en el «Libro Blanco de la Nutrición Infantil en España» de 2015, donde se desaconseja explícitamente la dieta vegana para lactantes y niños de corta edad, afirmando que estos deben tomar lácteos y quizá leches de fórmula [23]. Ya advertimos en el canal que tal recomendación está basada en la posición obsoleta de una sociedad europea que ya no se manifiesta en esos términos, y que se sirvió en su día de un único estudio ciertamente sesgado de hace 25 años, en vez de basarse en la evidencia y el consenso científico de entonces. También demostramos la posibilidad de que pudieran existir ciertos conflictos de interés en la elaboración del documento [24].

Guías de alimentación vegana de ONGs y asociaciones vegetarianas y veganas

Diversas ONGs y asociaciones afines al vegetarianismo ofrecen sus propias versiones de guías de alimentación o pirámides vegetarianas. Como ejemplo representativo tenemos la pirámide de la Unión Vegetariana Española (UVE) [25], incluída en un díptico muy útil [26], y que cuenta con justificación bibliográfica. Su web ofrece además una amplia recopilación de textos referidos a la alimentación vegetariana [27].




Los profesionales españoles de la salud no tienen formación en alimentación vegetariana

En otro orden de cosas, la alimentación vegetariana sigue siendo una opción cuasi ignorada en los planes de estudio, especialmente en dietoterapia, y muchos profesionales sanitarios aún asumen como ciertos varios mitos relacionados con el vegetarianismo y los transmiten a sus pacientes. Actualmente en España, a la hora de aconsejar o tratar a un paciente vegetariano, los profesionales sanitarios tienen que recurrir a guías y recomendaciones de otros países, cuyas costumbres gastronómicas y sociales difieren de las nuestras, así como también los productos existentes en el mercado. A menudo se ven obligados a, en el mejor de los casos, hacer una adaptación de esas recomendaciones a la población española, en espera de que los organismos competentes empiecen a tener en cuenta a un colectivo cada vez más numeroso. Es importante además tener presente que los estudios en población española vegetariana son inexistentes, por lo que debemos recurrir en todo momento a estudios realizados en su mayor parte sobre población anglosajona, cuyas condiciones ambientales y de estilo de vida no siempre son equiparables a las nuestras.

Cada vez más personas siguen una alimentación vegana

En definitiva, la dieta vegana es una opción alimentaria que cada vez suma más adeptos en el mundo y también en España. Según el informe «The Green Revolution» elaborado por la consultora Lantern publicado en 2017, el 7,8% de la población española mayor de 18 años es vegetariana o principalmente vegetariana [28], y la tendencia es al alza según el periódico The Economist que titula su edición anual de «The World in: 2019, el año del veganismo» [29]. Sin embargo en nuestro país no existen guías de alimentación enfocadas a esta opción alimenticia, ni se tiene en cuenta en la mayoría de la literatura existente dirigida a educación nutricional de la población general. Quien sí la tiene en cuenta es la industria, a juzgar por la cada vez mayor oferta de productos típicamente consumidos por este colectivo, como son las bebidas vegetales, el tofu, los yogures de soja, las hamburguesas vegetales, etc., que ya pueden adquirirse en la mayoría de supermercados.

En la lista 2015-2020 de guías alimentarias para los americanos que cada cinco años publican conjuntamente los departamentos de agricultura y de salud, del gobierno de los Estados Unidos, hay un apéndice exclusivo para alimentación vegetariana [30]. Nuestro gobierno si eso ya tal...

Conclusiones

Empieza a ser de urgente necesidad que las asociaciones dedicadas a la nutrición de nuestro país se pronuncien sin complejos acerca de la alimentación vegana y vegetariana, y por supuesto esperamos que lo hagan basándose en la evidencia y el consenso general científico. El colectivo vegetariano necesita educación alimentaria, igual que le es imprescindible a la población general con dieta tradicional, y necesita de profesionales preparados para atender sus necesidades nutricionales específicas, y poder guiarlos en elecciones adecuadas de alimentos en todas las etapas de la vida, del mismo modo que se hace con el resto de la población.

Sociedad Española de Nutrición, por favor déjese de compartir infames publicaciones en favor de INTERPORC [31], y abandone ese tendencioso alarmismo cada vez que se refiere a la alimentación vegetariana en cada una de sus publicaciones, y si acaso los vegetarianos estrictos están sometidos a un riesgo muy alto de tener tal o cual deficiencia, hágales una buena guía alimentaria para que sepan prevenirlas.

Al Ministerio del gobierno de España que competa: haga una buena lista del material disponible referido a la alimentación vegetariana para ofrecérsela a sus ciudadanos, como hace por ejemplo el gobierno de Estados Unidos. Con este vídeo ya le hemos hecho buena parte del trabajo, tiene en la descripción del vídeo todos los enlaces que necesita. No pedimos que recomiende restaurantes vegetarianos, pero no le niegue a los ciudadanos la información fundamental que tienen obligación de brindarles.

Si unos y otros siguen mirando para otro lado e ignorando la realidad social, tendremos que empezar a pensar que no son los intereses de los ciudadanos lo que les mueve, sino otro tipo de intereses.

Seguiremos informando...





Notas

Declaración de VegeLeaks en la descripción de su vídeo:
«Este vídeo quiere ser una actualización —y es en buena parte una lectura de viva voz— de un artículo titulado "Recomendaciones oficiales para población vegetariana. Situación en el mundo y en España” de Lucía Martínez Argüelles, autora del blog Dime Qué Comes (http://bit.ly/2sGe06L), publicado el 12 de septiembre de 2014 en el portal de nutrición Dietistas Nutricionistas. Link al artículo: https://www.dietistasnutricionistas.es/dieta-vegetariana-recomendaciones-oficiales/»


Referencias:

[1] https://usdasearch.usda.gov/search?utf8=%E2%9C%93&affiliate=usda&query=vegan+diet&commit=Search
[2] https://medlineplus.gov/vegetariandiet.html#cat_8
[3] https://medlineplus.gov/ency/article/002465.htm
[4] https://www.mscbs.gob.es/
[5] https://www.mapa.gob.es/
[6] https://www.mapa.gob.es/es/alimentacion/temas/programa-de-alta-formacion-para-gestores-de-empresas-de-la-cadena-agroalimentaria/Presentaci%C3%B3n%20Mikroscopia%20%20MAGRAMA%20(2)_tcm30-212151.pdf#page=12
[7] http://www.aecosan.msssi.gob.es/AECOSAN/web/nutricion/campanyas/listado/aecosan_listado_campanyas_nutricion.htm
[8] https://www.eatrightpro.org/-/media/eatrightpro-files/practice/position-and-practice-papers/position-papers/vegetarian-diet.pdf?la=en&hash=13D2FB5B600CF0778F6FE12B50ED9CE2645CAEF9
[9] https://www.bda.uk.com/news/view?id=179
[10] https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/12778049
[11] https://daa.asn.au/smart-eating-for-you/smart-eating-fast-facts/healthy-eating/vegan-diets-facts-tips-and-considerations/
[12] https://docs.google.com/document/d/10QTQGqDaDzAd9L8B4VBeIfamEFkLLhbmHeMuoFf5Y-M/edit (Créditos a DAMO en la Web - TV http://bit.ly/2AXSKOF)
[13] http://www.fesnad.org/resources/files/Publicaciones/Consenso_FESNAD_SEEDO_2011.pdf
[14] https://medlineplus.gov/spanish/ency/patientinstructions/000348.htm
[15] http://www.fedn.es/a-actuacion/a-c-cientifico/grep-aedn/documentos-grep
[16] http://www.seen.es/herramientasClinicas/guias/nutri/guiaNutri.aspx
[17] https://www.aeped.es/sites/default/files/documentos/manual_nutricion.pdf
[18] https://www.aepap.org/sites/default/files/253-268_ninos_vegetarianos_ninos_sanos.pdf
[19] https://www.aepap.org/sites/default/files/223-234_ninos_vegetarianos.pdf
[20] https://www.observatoriodelainfancia.es/ficherosoia/documentos/5029_d_alimentacion_0_3_es.pdf
[21] http://salutpublica.gencat.cat/web/.content/minisite/aspcat/promocio_salut/alimentacio_saludable/02Publicacions/pub_alim_inf/guia_alimentacio_saludable_etapa_escolar/guia_alimentacion_etapa_escolar.pdf
[22] http://salutpublica.gencat.cat/web/.content/minisite/aspcat/promocio_salut/alimentacio_saludable/02Publicacions/pub_alim_salu_tothom/Petits-canvis/petits_canvis_la_guia.pdf (en catalán)
[23] http://www.aecosan.msssi.gob.es/AECOSAN/docs/documentos/nutricion/libro_blanco_nutricion_infantil.pdf
[24] https://youtu.be/NuBSJi-tpPY
[25] https://unionvegetariana.org/piramide-de-la-alimentacion-vegana/
[26] https://unionvegetariana.org/wp-content/uploads/UVE_Alimentaci%C3%B3n_vegana.pdf
[27] https://unionvegetariana.org/textos/
[28] http://www.lantern.es/papers/the-green-revolution-entendiendo-el-auge-del-mundo-veggie
[29] https://worldin2019.economist.com/theyearofthevegan?utm_source=412&utm_medium=COM
[30] https://health.gov/dietaryguidelines/2015/guidelines/appendix-5/
[31] http://www.sennutricion.org/es/2016/09/23/gua-de-recomendacin-de-carne-de-cerdo-de-capa-blanca


VEGELEAKS: "El Libro no tan Blanco de la Nutrición Infantil en España"

En 2015 se publicó, bajo el aval del Ministero de Sanidad del Gobierno de España, un documento titulado «Libro Blanco de la Nutrición Infantil en España» que desaconseja la alimentación vegana para lactantes y niños de corta edad, contradiciendo la evidencia, el consenso científico de 2015 y el consenso científico actual. A raíz de detectar que dicho documento se usaba como referencia en la entrada «veganismo» de la Wikipedia, informé a VegeLeaks y hoy nos han enviado una investigación desmontando dicho documento y en la que desvelan el conflicto de intereses de sus autores, pues trabajan para la industria de la explotación animal. Es un nuevo escándalo de manipulación que se suma a una larga lista.  Con permiso de VegeLeaks, y agradeciéndoles su colaboración con Respuestas Veganas, comparto con todos vosotros la investigación: «El Libro no tan Blanco de la Nutrición Infantil en España». Aquí la tenéis, difundidla por favor.





La entrada «veganismo» en la Wikipedia

Si uno busca la definición de veganismo en Wikipedia [1], podrá leer en algún punto acerca de las dietas veganas que: «la Agencia Española de Consumo Seguridad Alimentaria y Nutrición, las desaconseja en lactantes y niños de corta edad, y advierte del riesgo en las mujeres embarazadas». Es en la referencia 29 donde podemos encontrar la fuente de la que se obtuvo esta aseveración [2]. Se trata del «Libro Blanco de la Nutrición Infantil en España», de Montserrat Rivero Urgell y otros coordinadores publicado en 2015 por Prensas de la Universidad de Zaragoza [3].


Desmontando el Libro Blanco de la Nutrición Infantil en España

En la página 103 de dicho documento se dice que «El seguimiento por parte de las familias de modas creencias o dietas restrictivas por ejemplo vegetarianos, veganos, etc, podría suponer una amenaza para el equilibrio nutricional del lactante si se hacen extensivas al periodo de introducción de la alimentación complementaria» [4], que según explica la Organización Mundial de la Salud, se da «cuando la leche materna deja de ser suficiente para atender las necesidades nutricionales del lactante y hay que añadir alimentos complementarios a su dieta», y que «abarca generalmente el periodo que va de los 6 a los 18 a 24 meses de edad» [5]. Y es en la página 105 donde para la prevención de enfermedades nutricionales, efectivamente una de las recomendaciones del libro es que «Los lactantes y niños de corta edad no deberían recibir una dieta vegana» [6].

Lamentamos que no se indique referencia alguna para sendas aseveraciones de tal categoría, y resulta ciertamente llamativo pues muchos de los demás párrafos que no tienen que ver con la alimentación vegana sí citan a menudo varias referencias. Suponemos que la fuente es la referencia 6 [7] pues las demás, o bien no hacen alusión alguna a la alimentación vegana, o bien en ningún caso las desaconseja.



La desfasada y errónea referencia 6

La referencia 6 es un documento publicado en 2008 de revisión sobre la alimentación complementaria del Comité de Nutrición de la Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica (ESPGHAN). En la última línea del abstracto efectivamente se lee que «Los lactantes y niños de corta edad no deberían recibir una dieta vegana» [10]. Ya en el grueso del documento se dice: «Los bebés que reciben una dieta vegana o macrobiótica, con pocos o ningún alimento de origen animal, tienen un alto riesgo de desarrollar deficiencias nutricionales. Los problemas han sido descritos en detalle en estudios a bebés y niños que llevaban una dieta macrobiótica en Los Países Bajos» [11]. La referencia 23 nos remite a dicho estudio [12]. Éste es un estudio meramente observacional de 1994, que básicamente consistió en medir ciertos marcadores de salud a dos grupos de niños en diferentes rangos de edad; un grupo seguía una dieta macrobiótica, entendemos que vegana, y el otro una dieta omnívora [13]. Lamentablemente el contenido del estudio no es abierto, y en el abstracto no se dice el tamaño de la muestra y sobre todo no se detalla la dieta del grupo macrobiótico. Se habla de cereales integrales, legumbres y verduras, pero no se especifica en qué proporción ni cantidad ni variedad. Y aparentemente no había siquiera suplementación de vitamina B12. De manera que a priori no podemos saber si las dietas estaban bien planificadas o no. Y solo en el caso de que cada dieta fuera la adecuada para cada niño, se podría entonces concluir y con reservas algo acerca de la alimentación vegana en general. Y tenemos razones para pensar que en este caso, y como es habitual, no se valoró la idoneidad de aquellas dietas veganas y solo se consideró el tipo de dieta.

Miremos por ejemplo un estudio elaborado por el mismo profesor, también en los Países Bajos, y que también comparaba la dieta macrobiótica con la omnívora [14]. En este caso la dieta macrobiótica no era vegana, pero al parecer el consumo de productos animales era o muy limitado o nulo. De nuevo se habla de cereales integrales, legumbres, verduras, algas y apenas fruta, pero de nuevo no se especifica en qué proporción, cantidad, etc, de manera que no se puede saber si las dietas eran adecuadas o no.

Sí es relevante, y definitivamente determinante para la resolución del estudio, que 40 de los 50 niños que componían el grupo macrobiótico jamás habían consumido ningún producto de origen animal o suplemento de B12, y los otros 10 solo habían consumido alguna pequeña cantidad de lácteos. Así y como era de esperar, los resultados del estudio indicaron que los niños del grupo macrobiótico mostraban niveles más bajos de B12, a menudo deficientes. A todas luces, una conclusión bastante responsable y neutral a partir de los resultados de ese estudio bien podría haber sido que las personas que sigan una dieta macrobiótica íntegra o mayoritariamente vegetariana deberían incorporar una fuente de vitamina B12. Sin embargo este estudio tuvo a bien recomendar la incorporación de productos de origen animal. ¿Por qué? ¿por qué no un suplemento o alimentos fortificados? a saber...

El caso es que la conclusión del estudio de 1994 fue similar. Recomendó incluir pescados grasos y lácteos en las dietas macrobióticas. Desconocemos cuál es el nutriente o los nutrientes que al parecer tiene el pescado o los lácteos que resultan necesarios para el humano y que no se pueden obtener prescindiendo de esos productos. Desde luego el estudio no lo explica. Seguramente no lo explica porque no hay ninguno. No tenemos idea de cómo se puede concluir tal recomendación de un mero estudio observacional. De tomas formas debemos contextualizar estos estudios que datan del siglo pasado.

Por cierto y como curiosidad, en otro estudio del mismo profesor también en los Países Bajos, que también comparaba la dieta macrobiótica con la omnívora, se demostró que la leche de las madres que consumían carne, pescado y lácteos tenían mayores e importantes concentraciones de dieldrina y PCBs [15], que son altamente tóxicos [16] y produce en las personas ya nacidas erupciones cutáneas, y en las aún no nacidas afecta directamente al desarrollo del sistema nervioso y, como consecuencia, a la capacidad intelectual [17].

En todo caso, la Sociedad Europea de Gastroenterología (ESPGHAN) publicó un documento a principios de 2017 donde actualizaba su posición acerca de la alimentación complementaria basándose por fin en la evidencia científica actual. Ahora ya no desaconseja la dieta vegana, tan solo recomienda que sea seguida bajo supervisión profesional y avisa de los riesgos que pudiera conllevar el no planificarla adecuadamente [17]. Y nunca más citó como fuente aquel vago estudio de 1994.




La alimentación vegana está avalada por la ciencia de la nutrición para todas las edades

Por otro lado, ya en 2009 la entonces Asociación Americana de Dietética (ADA), ahora Academia de Nutrición y Dietética (AND), la mayor organización del mundo de profesionales de la alimentación y de la nutrición formada por más de 100.000 especialistas acreditados [18], declaraba respecto a las dietas vegetarianas: «las dietas vegetarianas adecuadamente planificadas, incluidas las dietas totalmente vegetarianas o veganas, son saludables, nutricionalmente adecuadas, y pueden proporcionar beneficios para la salud en la prevención y en el tratamiento de ciertas enfermedades. Las dietas vegetarianas bien planificadas son apropiadas para todas las etapas del ciclo vital, incluyendo el embarazo, la lactancia, la infancia, la niñez, y la adolescencia, así como para deportistas.» [19][20] En 2016 se ratificó al respecto [21]. Ambas publicaciones fueron traducidas al idioma español por La Unión Vegetariana Española (UVE) y pueden consultarse en su sitio web [20][22].

Es de suma importancia tener en consideración que este documento incluye la revisión independiente de la literatura por parte de los autores, además de una revisión sistemática utilizando el Proceso de Análisis de la Evidencia de la ADA y la información de la Biblioteca de Análisis de la Evidencia. La principal ventaja de este enfoque basado en la evidencia científica es la estandarización más rigurosa de los criterios de revisión, hecho que minimiza la probabilidad de sesgo por parte del revisor. El documento no tiene 1, ni 2, ni 20, ni 50, sino 117 referencias bibliográficas, en su gran mayoría estudios recientes [23].

Además, en 2017 la misma academia publicó en su web un artículo específico sobre la alimentación vegana para lactantes y niños de corta edad, donde por supuesto, se avala dicho tipo de alimentación para tales etapas del ciclo vital [24].

Recopilando: en el «Libro Blanco de la Nutrición Infantil en España», se hace una recomendación, en base a una recomendación (por cierto ya obsoleta y corregida) resultado de una más que cuestionable interpretación de un único estudio observacional de hace ahora 25 años, cuyo diseño y conclusión parecen ciertamente sesgados, en vez de basarse por ejemplo en el posicionamiento de la ADA, avalado por más de 100 referencias bibliográficas recientes.



Conflictos de intereses en el Libro Blanco de la Nutrición Infantil en España

No podemos entender el porqué de este hecho. No se explica de ninguna manera. A no ser que... ¡Un momento! ¿Quién escribió ese Libro Blanco?... Montserrat Rivero Urgell.


Para la elaboración del «Libro Blanco de la Nutrición Infantil en España» colaboraron la Cátedra Ordesa de Nutrición Infantil de la Universidad de Zaragoza, del cual forma parte Laboratorios Ordesa, compañía especializada en la fabricación de alimentos infantiles tales como leches de fórmula [29]; también la Asociación Española de Pediatría (AEP) que, por ejemplo en 2015 recibió más de 550.000 euros de entidades colaboradoras, mayormente de las industrias alimentaria y farmacéutica, por el uso de su logotipo (lo cual ha hecho que se vea involucrada en más de una polémica [30] y que la ética de sus prácticas esté hoy muy en entredicho [31]) y casi 220.000 euros en donaciones de las industrias alimentaria y farmacéutica [32]. En el supermercado podemos ver su logotipo en numerosos productos lácteos [33], vaya...

Por cierto, la Sociedad Europea de Gastroenterología (ESPGHAN) también tuvo que dar algunas explicaciones, pues al parecer a veces se olvidan de declarar ciertos conflictillos de interés con algunas empresas como NESTLÉ, o NUTRICIA, del grupo DANONE [17].

No sorprende entonces que el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos también participara en este libro blanco... Y por último la Fundación Española de la Nutrición (FEN) de la cual es colaboradora, por ejemplo, la Federación Nacional de Industrias Lácteas (FENIL) [34], constituida por todas las principales lácteas de España [35]. Interesante, por cierto, quienes son los promotores de la FEN, sin comentarios [36].

Es decir, un libro redactado en definitiva y básicamente por las industrias láctea y farmacéutica, dice que los niños tienen que tomar lácteos, ¡qué sorpresa! 😅



Conclusiones

Una vez más entidades científicas de la salud y la nutrición haciendo recomendaciones más que cuestionables que contravienen la evidencia y el consenso científico actual, en favor de las empresas con las que colabora. Una vez más el tufo de los conflictos de interés. Y una vez más la complicidad de la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición del Ministerio de Sanidad, mirando para otro lado, o incluso colaborando como en este infame caso, cuando teóricamente debería asegurar siempre una información objetiva y responsable a los ciudadanos por el bien de sus intereses, de su salud, y de sus derechos como consumidores.

El enunciado en la página de veganismo en Wikipedia debe corregirse, porque la fuente de la fuente que pudiera justificarlo ya hizo lo propio y ya no se manifiesta en tal sentido. Es una recomendación obsoleta, y como mínimo debería especificarse claramente como tal.

Seguiremos informando...




Referencias:

[1] https://es.wikipedia.org/wiki/Veganismo
[2] https://es.wikipedia.org/wiki/Veganismo#cite_note-AECOSAN2015-30
[3] http://www.aecosan.msssi.gob.es/AECOSAN/docs/documentos/nutricion/libro_blanco_nutricion_infantil.pdf
[4] http://www.aecosan.msssi.gob.es/AECOSAN/docs/documentos/nutricion/libro_blanco_nutricion_infantil.pdf#page=102
[5] https://www.who.int/nutrition/topics/complementary_feeding/es/
[6] http://www.aecosan.msssi.gob.es/AECOSAN/docs/documentos/nutricion/libro_blanco_nutricion_infantil.pdf#page=104
[7] http://www.aecosan.msssi.gob.es/AECOSAN/docs/documentos/nutricion/libro_blanco_nutricion_infantil.pdf#page=105
[8] https://www.aeped.es/sites/default/files/1-orientacion_para_la_ac.pdf
[9] https://www.aeped.es/sites/default/files/1-orientacion_para_la_ac.pdf#page=10
[10] https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/18162844
[11] https://journals.lww.com/jpgn/fulltext/2008/01000/Complementary_Feeding__A_Commentary_by_the_ESPGHAN.21.aspx
[12] https://journals.lww.com/jpgn/fulltext/2008/01000/Complementary_Feeding__A_Commentary_by_the_ESPGHAN.21.aspx#R23-21
[13] https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/8172122
[14] https://www.researchgate.net/publication/21554665_Nutrients_and_Contaminants_in_Human_Milk_from_Mothers_on_Macrobiotic_and_Omnivorous_Diets
[15] https://es.wikipedia.org/wiki/Dieldrina#Peligros_y_riesgos_conocidos_respecto_a_la_salud_humana
[16] https://es.wikipedia.org/wiki/Bifenilos_policlorados#Efectos_sobre_la_salud
[17] https://journals.lww.com/jpgn/Fulltext/2017/01000/Complementary_Feeding___A_Position_Paper_by_the.21.aspx
[18] https://www.eatrightpro.org/about-us
[19] https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/19562864
[20] https://unionvegetariana.org/dietas-vegetarianas-postura-de-la-ada/
[21] https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/27886704
[22] https://unionvegetariana.org/dietas-vegetarianas-postura-de-la-a-n-d/
[23] https://jandonline.org/article/S2212-2672(16)31192-3/references
[24] https://www.eatright.org/food/nutrition/vegetarian-and-special-diets/feeding-vegetarian-and-vegan-infants-and-toddlers
[25] https://medlineplus.gov/
[26] https://kidshealth.org/en/kids/vegetarian.html
[27] https://kidshealth.org/en/parents/vegetarianism.html
[28] http://www.midwife.org/ACNM/files/ccLibraryFiles/Filename/000000000668/Staying%20Healthy%20on%20a%20Vegetarian%20Diet.pdf
[29] https://www.ordesa.es/
[30] https://juliobasulto.com/el-cuento-de-julio-sin-miedo-respuesta-de-julio-basulto-al-comite-de-nutricion-de-la-asociacion-espanola-de-pediatria/
[31] https://www.aeped.es/comite-nutricion/documentos/aclaracion-aep-sobre-las-galletas
[32] https://www.aeped.es/sites/default/files/informe_transparencia_aep_2015.pdf#page=13
[33] https://www.bebesymas.com/alimentacion-para-bebes-y-ninos/once-productos-alimentacion-infantil-que-llevan-sello-aep
[34] http://www.fen.org.es/index.php/sobre-fen/colaboradores/0
[35] http://fenil.org/empresas-fabricantes-lacteos/
[36] http://www.fen.org.es/index.php/sobre-fen/promotores