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Activista destacado: David Sztybel

(Volver a Veganismo: pensadores y activistas destacados)


David Sztybel (nacido el 2 de febrero de 1967 en Toronto, Ontario) es un filósofo canadiense especializado en ética animal.

Sztybel desarrolla una nueva teoría sobre derechos de los animales que él nombra "ética del mejor cuidado", como esbozó a The Rights of Animal Persons[1]. Haciendo crítica de las teorías convencionales sobre derechos basados en la intuición, el tradicionalismo o el sentido común, la compasión, la teoría de Immanuel Kant (1724-1804), la de John Rawls (1921-2002), y la de Alan Gewirth (1912-2004), Sztybel elabora una nueva teoría de los derechos para animales humanos y no humanos. Asimismo, critica el utilitarismo, que de acuerdo con Peter Singer (autor de Animal Liberation), puede justificar experimentos invasivos médicos en animales no humanos y en humanos con discapacidades mentales, y también rechaza la ética feminista de la atención o cuidado.

La teoría crítica de Sztybel también trata el asunto de la noción tradicional de bienestar animal. Actualmente mucha gente considera que utilizar animales para comer, experimentos, piel, etc. no puede ser respetuoso con el bienestar animal, aunque sea realizado de manera humanitaria o amable. Sztybel, de todas maneras, argumenta que él no llamaría al mismo trato a humanos, mentalmente disminuidos o de otro tipo, para ser consistente con su bienestar. Sztybel acuña el término "malestar animal" para describir el tratamiento convencional a los animales. Mantiene que el verdadero bienestar animal sólo puede comprender deseando el bien (nunca nada malicioso que sea evitable). Defiende que los derechos sustanciales de los animales, plenamente realizados, se corresponden a un respeto significativo por todos los animales sensibles.

Sztybel mantiene que la filosofía de liberación animal de Singer no es realmente sobre liberar a los animales en general; acusa en Singer de ser especista por defender la vivisección de animales en el campo que ellos tienen capacitados inferiores cognitivas. Haciendo eso, Singer está efectivamente sancionando el trato perjudicial a los animales no humanos basándose en las características de especies animales que no justifican el trato violento.

Sztybel basa su teoría de los derechos de los animales, en parte, en una teoría que afirma que los seres sensibles individuales son un fin en sí mismo, una teoría de percepción emocional que verifica que algunas cosas realmente son buenas o malas para los seres que sienten. Eso es una teoría no utilitarista o de "respeto a los individuos" que defiende la proposición que todos los seres sensibles tendrían que ser reconocidos legalmente como "personas". Sztybel está actualmente trabajando en un libro, Animal Persons (Personas Animales), que trata con estos asuntos con más profundidad teórica y defensa que en The Rights of Animal Persons.

Su disertación doctoral, Empathy and Rationality in Ethics, fue completada en el 2000 en la Universidad de Toronto. La mayoría del trabajo de Sztybel es relativo a los derechos de los animales[2]. Sztybel cumplió una Beca del Comité Consultivo de Investigación Post-Doctoral en la Universidad de Queen de 2001 a 2002.

Estrategias abolicionistas: fundamentalismo contra pragmatismo

La popularización de la expresión "abolicionismo pragmatico" dentro del movimiento por los derechos de los animales se ha producido principalmente a partir de un artículo suyo: "Animal Rights Law: Fundamentalism versus Pragmatism". En ese artículo, Sztybel defiende que la estrategia debe combinar tanto la reivindicación de los derechos animales y el veganismo como la defensa de regulaciones legales. Según Sztybel, este planteamiento abolicionista sería "pragmático", frente al planteamiento abolicionista "fundamentalista" que rechaza las regulaciones legales:

"Francione es un animalista fundamentalista. Los animalistas fundamentalistas creen que los derechos animales son una consideración moral básica, y que todo lo contrario a tal principio es siempre erróneo a nivel moral.

Los animalistas pragmatistas como yo afirmamos que la cuestión no es tan simple. Es más, aunque seamos abolicionistas con respecto a la explotación animal, básicamente deberíamos hacer lo que es mejor para los seres sintientes como consideración última. Por tanto, podemos dar derechos animales, pero entendiéndolos como una parte de lo que es mejor para los seres sintientes.

Hay un buen motivo para la posición pragmatista. No podemos actuar en último término por el bien de una mera cosa, como una roca, una tostadora o incluso un principio. Nada es significativo para una mera cosa, por lo que si nuestras acciones han de tener algún significado positivo, debemos actuar en último término por los seres sintientes. Eso se debe a que las cosas preocupan a los seres sintientes y sólo a los seres sintientes.

Los derechos animales no son, por tanto, consideraciones fundamentales, sino parte de lo que es mejor para los seres sintientes. Sin embargo, ¿son los derechos animales siempre lo mejor en realidad para los seres sintientes? Yo considero que es mejor defender los derechos animales políticamente a largo plazo, y que lo mejor que podemos realmente conseguir a corto plazo pueden ser las llamadas leyes “bienestaristas”". David Sztybel

El enfoque del "abolicionismo pragmatico" ha sido caracterizado por Francione y sus seguidores como "neo-bienestarista". Francione defendía en su libro Rain without Thunder que el neo-bienestarismo considera que las regulaciones llevan a la abolición. Sztybel rechaza esto, y considera que las regulaciones no llevan por sí solas a la abolición, pero sí favorecen llegar a la misma (crearían unas condiciones en las cuales sería más fácil llegar a la abolición). Posteriormente, Francione ha modificado en su libro Animals as Persons el significado del término "neo-bienestarismo", y ahora englobaría, según él, a los que defienden a la vez las regulaciones y la abolición, pero también a los autores utilitaristas y eco-feministas. Con posterioridad a la publicación de dicho libro, Francione ha vuelto a redifinir el significado del término en su blog y en las redes sociales, y ahora englobaría también a las organizaciones partidarias del fin del uso de animales que realizan campañas monotemáticas ("one single issue"), es decir, campañas centradas en un ámbito concreto de explotación: tauromaquia, circos, pieles, etc.

El uso del término "pragmático" puede no ser adecuado, pues no contribuye a que el debate se dé en condiciones. Cuando alguien se refiere a sí mismo como "pragmático", está dando a entender que el resto no lo son. Sin embargo, alguien puede defender una estrategia no regulacionista por considerar que es lo que mejor funciona en la práctica. Hay términos más neutros y científicos que pueden usar los partidarios de las regulaciones, como el de "regulacionismo". De esta forma, el debate sobre la estrategia más adecuada para llegar a la abolición de la explotación animal sería entre abolicionistas fundamentalistas y abolicionistas regulacionistas.

Marxismo y Derechos Animaes

En el artículo "Marxism and Animal Rights" (Marxismo y Derechos Animales), el filósofo canadiense David Sztybel trata de demostrar que, aunque Marx y Engels no escribieron nada a favor de los derechos animales, el desarrollo dialéctico del propio marxismo llevaría inevitablemente a tomar partido también por los animales no humanos. Sztybel piensa que si tomamos el principio marxista "De cada cual según su capacidad, a cada cual según su necesidad" y lo llevamos hasta sus últimas consecuencias, necesariamente tendríamos que reconocer y respetar las necesidades de los animales no humanos, deslastrando al marxismo de sus contradicciones antropocentristas y especistas. Recordemos que el marxismo no es una doctrina estática, sino que es un método dialéctico para interpretar una realidad dinámica en constante transformación.




La alfombra roja (David Sztybel)

Francione, en Rain without Thunder, y siempre que habla o escribe sobre el asunto, pide a los liberacionistas que sean ajenos al proceso legislativo. El motivo es que los liberacionistas no serán tomados en serio por los políticos actuales, y para ser tomados en serio, los activistas necesitarían suavizar su activismo.

Esta es una afirmación falsable. Considera el caso de Austria. Este país fue uno de los primeros en prohibir las jaulas de batería para las gallinas. Dichas jaulas son tremendamente crueles. Normalmente están fabricadas de alambres, y apiladas en vertical hasta 20, apresando a las gallinas que ponen huevos. Apilarlas hasta esa altura supone que las aves defequen y orinen sobre aquellas que viven debajo de ellas a través de los suelos de alambre. Sus uñas, normalmente cortas para pasear, a menudo crecen alrededor del alambre de las jaulas, quedando enredadas en este lugar donde nunca pueden ejercitarse en el exterior y respirar aire limpio. El hedor hace a los humanos visitantes tener arcadas, por lo que a menudo visten máscaras de gas. Las plumas de las aves se pierden con frecuencia, y la piel se queda en carne viva al ser almacenadas con frecuencia 5 en una jaula cuyas dimensiones ofrecen la “superficie” de un periódico doblado. Las aves se vuelven locas por esto, y el ruido es una cacofonía horrible en su condena a una oscuridad casi siempre. A menudo el ave que sería la sumisa en una jerarquía normal, muere pasivamente de hambre o de deshidratación en una esquina de la jaula, pero es calculada como “prescindible” por los explotadores, quienes cuentan peniques, pero no sufrimiento animal. El cuidado veterinario está limitado a retirar los pájaros muertos, pero frecuentemente incluso ni eso. Y así sucesivamente. Francione, en Rain without Thunder, deja claro que él solo aboliría las jaulas de batería si una sustitución respetara plenamente la libertad de movimiento de las gallinas (el respeto completo al requerimiento de un determinado interés, que traté en Animal Rights Law). ¡Ese será el día en que los legisladores garanticen tanto espacio como un santuario dirigido según el planteamiento liberacionista! En cualquier caso Austria prohibió la práctica, y sin duda implantó sistemas de confinamiento bastante alejados de lo que un liberacionista desearía como ideal. Los defectos son precedentes, realmente a causa del especismo y capitalismo imperantes. Sin embargo, antes de este golpe legal hubo una conferencia de prensa de los grupos de protección animal en Austria que protestaban contra las jaulas de batería. Esto es una hazaña sin precedente en el país de residencia de Francione, Estados Unidos, y en el mío, Canadá. Pero esa unidad en la campaña contribuyó a su éxito político. Ahora bien, alguno de estos grupos eran grupos liberacionistas.

Los políticos no son tontos. Saben que los grupos liberacionistas son más radicales de lo que la campaña sugiere superficialmente, y son partidarios de la abolición algún día de la tenencia de gallinas ponedoras. Pero los políticos tomaron a esos grupos liberacionistas en serio, y esos grupos no necesitaron comprometer su radicalismo. Esos liberacionistas no ocultaron o pretendieron ser algo que no eran. No sería lo mejor para los animales, deben haber pensado esos partidarios de la liberación animal, ocupar un rol ajeno a la política. Los políticos sabían que ellos representaban a parte de un abrumador espectro de votos populares desde que la campaña impactó a la nación a través del uso efectivo de los medios. Por lo que Francione está completamente equivocado en que los grupos necesitan comprometerse para lograr una posición dentro del estatus político. Su llamada a los partidarios de los derechos de los animales a ser ajenos al proceso político lleva a la marginación de esos activistas como si se hubieran provocado una herida sí mismos. Los liberacionistas fundamentalistas, algo bastante sorprendente, son “auto-marginados”. La clave no es sólo avanzar hasta lograr leyes “bienestaristas”. Significa mucho tener voces liberacionistas en la mesa de negociación, incluso si esa voz simplemente se escucha. De lo contrario, estarían solamente las tradicionales voces “bienestaristas” en los pasillos de la toma de decisiones políticas.

Aparentemente él está esperando a que una alfombra roja sea colocada en el exterior antes de poner el pie en la política para trabajar por leyes que ayuden a los animales. Como dice, sólo quiere “estar dentro” si no pierde su radicalismo. No se refiere a radicalismo en el anterior sentido de defender de forma pragmática los derechos de los animales, según el cual se tiene la meta a largo plazo de erradicar el especismo. No, se refiere a que debería tranquilamente ser capaz de pedir su versión de “proto-derechos” ahora, y ser tomado en serio por los políticos que gobiernan el país. Pero eso no puede ocurrir en el futuro previsible, y por lo tanto se llega a la renuncia de aprobar leyes como una meta futilitarista por el momento.

Pensemos sobre esto un momento. ¿Qué haría falta para que un parlamento, o miembros del mismo, tomaran en serio las medidas de proto-derechos de Francione? ¿Por qué tendrían que estar a favor o manifiestamente abiertos a ser persuadidos de que los animales deben recibir el 100% de protección de tal o cual interés (como la libertad de movimiento en el ejemplo dado antes)? ¿Por qué tendrían que ser partidarios de los derechos de los animales, o al menos justo a punto de serlo, virtualmente a la espera de ser persuadidos, porque solamente la gente liberacionista está a favor del 100% de respeto a los intereses? Otros están de acuerdo en que los animales deberían ser usados “humanamente”, y el uso de los animales (al cual yo caracterizo como uso enfermo en The Rights of Animal Persons) toma una prioridad. Este estado de las cosas a su vez significa que los intereses humanos (incluyendo el de obtener beneficio) debe ser la prioridad. Que los intereses humanos sean la prioridad es normalmente incompatible con el respeto al 100% de cualquier interés de los animales. Funciona de esa manera, dado que espacios más grandes para las gallinas cuestan dinero de los humanos. Es el motivo por el que los legisladores necesitarían ser liberacionistas (o cercanos a los liberacionistas), y no “bienestaristas” (en el sentido especista por el que los humanos tienen prioridad), si quienes hacen las leyes van a ser receptivos de forma genuina y práctica a los proto-derechos para los animales de Francione.

Por lo que Francione está esperando a que la alfombra sea desenrollada por los compañeros liberacionistas o cercanos a esa postura en la legislatura. Esta es la inevitable lógica de la situación. Pero eso no es todo. Francione no está solo hablando de predicar a los conversos. Quiere cambiar las mentes de los políticos. Por lo que si hay una minoría de simpatizantes con el liberacionismo en la legislatura (e incluso eso hoy sería un notable logro político), no son ellos quienes suponen una amenaza de suavizar debido a que Francione “estaría dentro”. No, el problema está con aquellos que están en desacuerdo con los derechos de los animales, pues ellos no tomarían en serio los derechos de los animales y, de acuerdo, con Francione, requerirían de forma pragmática que su postura fuera “suavizada”. Por lo que tendrá que permanecer todavía fuera de la legislatura, porque aún “necesitaría” suavizar su visión dada la posición minoritaria de de los derechos de los animales en la legislatura. Esa minoría no sería suficiente para aprobar leyes, y tendría que negociar con la mayoría hostil o indiferente a los derechos de los animales de entre los que hacen las leyes. ¿Y cuando un día haya una mayoría de políticos liberacionistas en la legislatura? ¡Ay va! Entonces podría desfilar con orgullo, y la alfombra roja estaría firmemente esperándole. Antes de eso presumiblemente no habría legislación protectora de los animales, según él, dado que bajo su liderazgo no habría ningún vano intento de “luchar desde dentro”. Por lo tanto, hasta que todos los intereses de los animales puedan de forma aceptable ser protegidos, un día remoto se podría añadir, los animales no conseguirán ayuda legal en absoluto.

La alfombra roja que está esperando sería roja por la sangre de los animales con una vida mucho más infernal, ya que él está “esperando el día” con sus camaradas. Puedes leer sobre el ejemplo de Austria en la segunda edición de In Defense of Animals, en el ensayo How Austria Achieved a Historic Breakthrough for Animals de Martin Balluch(1), un activista líder de la campaña. La prohibición de Austria y cómo ocurrió prueba que la preocupación básica de Francione sobre la posición interna está tremendamente equivocada. (Al menos si el radicalismo liberacionista es lógicamente defendible.) Y la lógica del “juego de espera” de Francione prueba que los animales terminarán muertos de una forma mucho más horrible si la gente sigue el ejemplo de Francione. Los animales no conseguirán ayuda legal para lo peor de la vivisección, granjas de factorías y similares hasta “el día”. Bien, yo no estoy esperando, y espero que te unas a mi impaciencia por los futilitaristas, quienes a su vez son tan impacientes por los derechos de los animales que pierden el sentido de la realidad de nuestra situación actual.


Fuente: http://www.doyouvegit.com/foro/showthread.php?t=827

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NOTAS

(1) Puede leerse una traducción de este escrito de Martin Balluch aquí.
Respuestas Veganas: La publicación de esta entrevista en RespuestasVeganas.Org no implica necesariamente que se compartan todas y cada una de las cuestiones expresadas en la misma; sin embargo, consideramos interesante su publicación por la aportación que puede hacer a la causa del movimiento abolicionista.

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