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ARGUMENTO: "Dios no prohíbe comer carne a los mormones"

RESUMEN: ¿Quiénes son los mormones? ¿Qué dice la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días sobre comer carne? ¿Qué ordena dios que coman los mormones? Éstas son algunas de las preguntas a las que aquí voy a responder.

En la sección 89 (versículos 10-17) del texto «Doctrina y Convenios» pone que a «dios» no le complace que los mormones coman carne, excepto «en tiempo de carestía y hambre extremada». Por lo tanto, los mormones que no viven en la carestía ni en una situación de hambre extrema no deberían comer carne, sino comer «hierba», fruta, frutos y granos, como indica «dios», es decir, seguir una alimentación sin productos de origen animal.

Palabras clave: Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, mormones

1. Todas las religiones están rebatidas. La mayoría de las religiones intentan fundamentar las normas éticas en la supuesta existencia de un «ser sobrenatural». Teniendo en cuenta que todo lo existente es naturaleza y natural[1], vemos que nos encontramos frente a la definición de un absurdo: «un ser que no es», es decir, que no existe. Dicho supuesto «ser sobrenatural» no está demostrado empíricamente[2] y su supuesta existencia no puede ser demostrada racionalmente.[3] Además, incluso suponiendo la existencia de dicho «ser», el bien y el mal existen antes que él, y no tenemos el deber ético de obedecer a nadie.[4] Las normas éticas (deber ético) se originan en los intereses de los seres sintientes[5], no en la obediencia a «seres poderosos».

2. Algunas personas no saben quiénes son los mormones. La «Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días», originalmente llamada «La Iglesia de Jesucristo», fue fundada por el estadounidense Joseph Smith (1805-1844) el 6 de abril de 1830, en el oeste de Nueva York. Esta organización también se conoce como iglesia mormona (apodo derivado del «Libro de Mormón») o iglesia SUD, si bien dichos nombres no son autorizados por la organización y no recomiendan su uso.​ Sus miembros son usualmente llamados «mormones», si bien ellos prefieren autodenominarse «santos de los últimos días». Esta Iglesia actualmente posee más de 15 millones de miembros, el 46% de ellos en Estados Unidos y Canadá, y el 38% en América Latina. Sus libros sagrados distintos de la Biblia, así como algunas de sus doctrinas personales y prácticas, son objeto de duras críticas por parte de diversas denominaciones protestantes y católicas más cercanas al cristianismo tradicional e histórico.

3. Algunas personas dicen que «los mormones no tienen prohibido comer carne». Es habitual encontrarse con mormones que comen carne, incluso diariamente. Sin embargo, entre los documentos que la La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días considera parte de su doctrina se encuentra la «Doctrina y Convenios» que según los mormones «contiene revelaciones dadas a José Smith el Profeta con aditamentos de sus sucesores en la presidencia de la Iglesia», es decir, consideran este texto como «palabra de dios». En la Sección 89, (versículos 10-17) del texto «Doctrina y Convenios» pone que a «dios» no le complace que los mormones coman carne, pero pone unas excepciones: excepto «en temporadas de invierno, o de frío, o hambre» y líneas después endurece dicha restricción, limitando el consumo de carne a «tiempo de carestía y hambre extremada». Lo lógico es que los mormones obedezcan la norma más restrictiva: sólo comer carne «en tiempo de carestía y hambre extremada», pues en temporada de invierno y con frío no tiene por qué haber carestía y hambre extrema. Todo esto se refuerza porque «dios» dijo que no le complace que los mormones coman carne. Por lo tanto, los mormones que no viven en la carestía ni en una situación de hambre extrema no deberían comer carne, sino comer «hierba», fruta, frutos y granos, es decir, seguir una alimentación sin productos de origen animal.

Sección 89 de «Doctrina y Convenios» de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días:

10 Y además, de cierto os digo que Dios ha dispuesto toda hierba saludable para la constitución, naturaleza y uso del hombre:

11 Cada hierba en su sazón y cada fruta en su sazón; todas estas para usarse con prudencia y acción de gracias.

12 Sí, también la carne de las bestias y de las aves del cielo, yo, el Señor, he dispuesto para el uso del hombre, con acción de gracias; sin embargo, han de usarse limitadamente;

13 y a mí me complace que no se usen, sino en temporadas de invierno, o de frío, o hambre.

14 Se ha dispuesto todo grano para el uso del hombre y de las bestias, como sostén de vida; no solamente para el hombre, sino para las bestias del campo, las aves del cielo y todo animal silvestre que corre o se arrastra sobre la tierra;

15 y a estos Dios los ha hecho para el uso del hombre, solo en tiempo de carestía y hambre extremada.

16 Todo grano es bueno para alimentar al hombre, así como también el fruto de la vid; lo que produce fruto, ya sea dentro de la tierra, ya sea arriba de la tierra;

17 sin embargo, el trigo para el hombre, el maíz para el buey, la avena para el caballo, el centeno para las aves, los puercos y toda bestia del campo, y la cebada para todo animal útil y para bebidas moderadas, así como también otros granos.

Al fin y al cabo, el plan original del «dios» judeo-cristiano era un Paraíso vegano (Génesis 1:29-31). Lo que ocurrió después del Paraíso fue a causa de desobedecer a «dios».[6]

Y continuó diciendo: «Yo les doy todas las plantas que producen semilla sobre la tierra, y todos los árboles que dan frutos con semilla: ellos les servirán de alimento. Y a todas la fieras de la tierra, a todos los pájaros del cielo y a todos los vivientes que se arrastran por el suelo, les doy como alimento el pasto verde». Y así sucedió. Dios miró todo lo que había hecho, y vio que era muy bueno. Así hubo una tarde y una mañana: este fue el sexto día. (Génesis 1:29-31)


ARGUMENTO: "No está bien comer sangre, pero está bien comer carne"

RESUMEN: ¿Qué religiones prohíben comer sangre? ¿al comer carne se come sangre? Éstas son algunas de las preguntas a las que aquí voy a responder.

Algunas religiones como el Judaísmo y los Testigos de Jehová basándose en la Torá (y en la Biblia), y el Islám basándose en el Corán, prohíben en sus libros sagrados comer sangre. Aunque dichas personas dicen que desangrando a los animales no comen sangre, lo cierto es que el cuerpo contiene millones de capilares que llegan a todas las células del cuerpo y en ellos siempre permanece sangre. Por tanto al comer carne se come sangre. No existe ningún estudio científico que diga que al salar la carne ésta queda completamente sin sangre: aunque a la carne se la ponga a salar, en ella siempre queda algo de sangre que el judío se come. Por lo tanto quienes siguen las religiones mencionadas no deberían comer carne.

Palabras clave: capilares, halal, kosher, sangre

1. Todas las religiones están rebatidas. La mayoría de las religiones intentan fundamentar las normas éticas en la supuesta existencia de un «ser sobrenatural». Teniendo en cuenta que todo lo existente es naturaleza y natural[1], vemos que nos encontramos frente a la definición de un absurdo: «un ser que no es», es decir, que no existe. Dicho supuesto «ser sobrenatural» no está demostrado empíricamente[2] y su supuesta existencia no puede ser demostrada racionalmente.[3] Además, incluso suponiendo la existencia de dicho «ser», el bien y el mal existen antes que él, y no tenemos el deber ético de obedecer a nadie.[4] Las normas éticas (deber ético) se originan en los intereses de los seres sintientes[5], no en la obediencia a «seres poderosos».

2. Algunas personas no saben qué es la sangre. Tal y como define medlineplus: «La sangre es tejido vivo formado por líquidos y sólidos. La parte líquida, llamada plasma, contiene agua, sales y proteínas. Más de la mitad del cuerpo es plasma. La parte sólida de la sangre contiene glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas». Todos esos elementos circulan por las arterias, venas y capilares de los animales.

3. Algunas religiones prohíben comer sangre. Por ejemplo, los judíos y los testigos de Jehová afirman que no debemos comer sangre porque lo ordena un «dios» en el Antiguo Testamento: (Génesis 9:3-4), (Levítico 3:17), (Levítico 7:22-27), (Levítico 17:10-15) y (Deuteronomio 12:13-16). Y en el caso de los testigos de Jehová, dicen que no debemos comer sangre porque lo ordena un «dios» en el Nuevo Testamento (libros desde la aparición de Jesús de Nazaret) en (Hechos 15:28-29). Por otro lado, los musulmanes afirman que no debemos comer sangre porque lo ordena un «dios» en el libro Corán. El rechazo a comer sangre lleva a los judíos, a los testigos de Jehová y a los musulmanes a rechazar la ingestión de morcillas, pues éstas se elaboran con sangre, pero comen carne porque dicen que «cuando se desangra al animal su carne deja de contener sangre». Los Testigos de Jehová, intentando ser coherentes, también rechazan que les hagan transfusiones de sangre. A continuación enumero las citas religiosas en las que se ordena que no se debe comer sangre:



4. Algunas religiones prohíben comer grasa animal. En la Biblia se prohíbe comer grasa animal en (Levítico 3:17) y en (Levítico 7:22-27). En cuanto a la ingestión de grasa animal, los Testigos de Jehová no hacen caso a lo que pone en la Biblia. En cuanto a los judíos, algunos de ellos dicen que sólo están prohibidas las grasas que se encuentran alrededor de los órganos vitales y del hígado, en cambio otros judíos dicen que solamente puede comerse la carne de los cuartos delanteros de los animales.


5. Algunas personas dicen que «al comer carne no se come sangre». En el caso de los judíos, dicen que «asesinar a los animales mediante el método kósher elimina toda la sangre contenida en la carne». Los testigos de Jehová dicen que «si, después de degollar a los animales no humanos en el matadero, se lava la carne con agua entonces se elimina toda la sangre». En el caso de los musulmanes, asesinan a los animales no humanos mediante el método halal, pues dicen que «toda la sangre se elimina mediante con un único corte, rápido y profundo realizado mediante un cuchillo limpio y bien afilado, de las arterias carótidas (llevan la sangre del corazón al cerebro), las venas yugulares (llevan la sangre del cerebro al corazón), la tráquea y el esófago, permaneciendo intacta la médula espinal». Sin embargo, gracias a la ciencia médica conocemos la existencia de venas, arterias y capilares que recorren el cuerpo de todos los animales, a través de las cuales circula la sangre para llevar oxígeno y nutrientes a todas y cada una de las células del cuerpo. Es imposible eliminar totalmente la sangre de la carne de un animal debido a la gran cantidad de capilares que existen, por ello, aunque el animal haya sido desangrado, siempre quedan restos de sangre en dichos pequeños y numerosos conductos. Por lo tanto al comer carne se come sangre y estas personas contradicen las normas de su religión.

6. Algunas personas que reconocen que desangrar a un animal no es suficiente para eliminar toda su sangre, dicen que «al poner la carne a salar se elimina toda la sangre que contiene». Un ejemplo de esto son los judíos, que ponen la sangre a salar y ésta es llamada carne kósher; en cambio para los judíos no hay ninguna prohibición de comer sangre de peces ¿por qué? porque sí, porque lo dice el dios Jehová. La Realidad es que estas personas no citan ningún estudio científico que afirme que salar la carne elimina completamente la sangre. La Realidad es que aunque a la carne se la ponga a salar, en ella siempre queda un poco de sangre que el judío se come.

7. Algunos religiosos reconocen que la Realidad es que para no comer sangre no se debe comer carne y actúan coherentemente con sus creencias. Recordemos que todos los animales, incluidos hombre y mujer, eran vegetarianos estrictos en el Paraíso descrito en Génesis (Génesis 1:29-31). El «dios» que menciona la Biblia, suponiendo que la Biblia no fuera alterada, dio la orden de comer carne a quienes, tuvieron que comerla por supervivencia tras el diluvio que en ese mismo libro se menciona, pero a pesar de ello «dios» les dijo claramente que no comieran sangre. Si el «dios» de la Biblia sabía que toda carne tiene sangre (se supone que «dios» sabe todo porque es «el Creador» de todo), es obvio que su mensaje no era un dogma, sino un mensaje que se comprendería en el futuro. Es decir, «dios» dio una enseñanza adaptada a un contexto temporal que, a día de hoy, con el avance de la ciencia y con el retroceso de la ignorancia, podemos comprender mejor. Tal vez, ésta sea la razón de la siguiente cita bíblica en la cual se perdona a quien, actuando de buena fe, hace el mal debido a su ignorancia y por lo tanto no se reprocha nada a sí mismo, pero en cambio se culpabiliza a quien a pesar de sus dudas come carne, pues no obra de buena fe:

«Lo mejor es no comer carne ni beber vino ni hacer nada que pueda escandalizar a su hermano. Guarda para ti, delante de Dios, lo que te dicta tu propia convicción. ¡Feliz el que no tiene nada que reprocharse por aquello que elige! Pero el que come a pesar de sus dudas, es culpable porque obra de mala fe. Y todo lo que no se hace de buena fe es pecado». (Romanos 14:21-23)

La Iglesia Adventista del Séptimo Día, es quizá la única iglesia cristiana que en la actualidad promueve y practica el vegetarianismo a nivel masivo entre sus fieles, incluido el vegetarianismo estricto. Ellen G. White (1827-1915) fue una de los fundadoras de la Iglesia de los Adventistas del Séptimo Día. El vegetarianismo y otras enseñanzas de salud de los adventistas se deben a sus esfuerzos. Ella creía que el cuerpo humano representa el templo de «dios» y que por lo tanto no debe ser maltratado. Los adventistas llegan a vivir una media de entre 8 y 10 años más que quienes no son adventistas.





ARGUMENTO: "El budismo no dice nada sobre respetar a los animales"

(Volver a "Las religiones no dicen nada sobre respetar a los animales")

RESUMEN: ¿Qué dice el budismo sobre quienes no son humanos? Éstas son algunas de las preguntas a las que aquí vamos a responder.

El budismo considera que comer carne es éticamente correcto, pero éticamente incorrecto el hecho de matar en sí, por lo que además de oponerse a matar directamente a otros seres sintientes, también se opone a pagar a otros para que les maten por nosotros o a aceptar como regalo carne de animales matados para nosotros.

Palabras clave: budismo

El budismo es una religión no teísta perteneciente a la familia dhármica y, según la filosofía hindú, de tipo nastika. El budismo ha ido evolucionando en la historia hasta adquirir la gran diversidad de escuelas y prácticas hoy presentes.

Algunas personas dicen que el budismo no dice nada sobre respetar a quienes no son humanos. Sin embargo, Buda era vegano y comía carne. Esto es posible porque el veganismo es una práctica que se realiza por una razón ética de respeto a los seres sintientes, no por rechazo a los productos de origen animal en sí. El budismo considera que comer carne es éticamente correcto, pero éticamente incorrecto el hecho de matar en sí, por lo que además de oponerse a matar directamente a otros seres sintientes, también se opone a pagar a otros para que les maten por nosotros o a aceptar como regalo carne de animales matados para nosotros. El Buda ofrece extensos argumentos contra el consumo de la carne animal en los sutras Angulimaliya, Nirvana», Karma, Shurangama, Mahamegha, Lankavatara, Maha Parinirvana, y otros. A continuación recopilaré palabras de Buda sobre la carne y la matanza:

- En este sentido, podemos leer en el «Sutta Jivaka» cómo Buda dijo lo siguiente: «Jivaka, quien alguna vez destruye seres vivos para el Tathagata o para los discípulos del Tathagata, acumula muchos deméritos en cinco instancias: Cuando él dice: "vayan a traer aquel ser vivo de tal nombre", esta es la primera instancia, en la que acumula muchos deméritos. Cuando aquel ser vivo es arrastrado, atado, con dolor en la garganta, sintiendo enfado y disgusto, esta es la segunda instancia, en la que acumula muchos deméritos. Cuando él dice: "ve a matar a aquel animal", esta es la tercera instancia, en la que acumula muchos deméritos. Cuando al ser matado ese animal siente angustia y dolor, esta es la cuarta instancia, en la que acumula muchos deméritos Cuando el Tathagata o un discípulo del Tathagata prueban un alimento inadecuado, esta es la quinta instancia, en la que acumula muchos deméritos. Jivaka, quien alguna vez destruye seres vivos para el Tathagata o para los discípulos del Tathagata, acumula muchos deméritos en estas cinco instancias».

- En el «Sutra Brahmajala», el Buda Sakyamuni explícitamente exhorta a sus seguidores a adoptar el veganismo: «Monjes, si consumimos carne voluntariamente y con conocimiento, nos corrompemos. Les imploro, no consumamos carne alguna, ni cualquier otra cosa proveniente de un ser consciente».

- También buda dice que se dejara de matar animales: «Amad a todo ser viviente y pacificad vuestros espíritus dejando de matar y comer animales; he ahí la verdadera prueba de religiosidad pues el verdadero sabio y hombre de Dios no sólo no matará ni comerá a ninguna criatura sino que amará, conservará y potenciará la vida en todas sus manifestaciones».

- En el «Lankavatara Sutra» (Tripitaka No. 671) puede leerse: «Todas las carnes comidas por seres vivos son las de sus propios familiares». 

En el artículo «Budismo y Vegetarianismo» podemos leer:

«Cualquier persona que haya tenido la oportunidad de conocer en menor o mayor medida sobre el Budismo podría llegar a pensar que dada la naturaleza de su ideología es preciso que sus devotos sean vegetarianos, y la realidad es que no es así; si bien muchos Budistas toman la decisión de no comer carne, no fue un requerimiento por el Buda y dentro del aspecto social-religioso no es necesario ser vegetariano para ser Budistas.

El primer precepto, que atañe tanto a laicos como a monjes, consiste en no matar a ningún ser sintiente, más sin embargo la ingesta de carne no es considerada como matar en sí misma. Al comer los alimentos solo existe la intención de alimentar y nutrir el cuerpo, dentro de este marco no existirá ninguna carga karmica proveniente del acto de comer. Es por esta razón que el Buda no prohibio a los monjes el consumo de carne, y les exhortó que en caso de haber visto, escuchado o sospechado que algún ser sintiente fue matado específicamente para realizar un plato para ellos, que en dicho caso no lo aceptasen, de esta manera no incidían directamente a la muerte de dicha criatura. Si analizamos la esencia de dicha exhortación podemos ver que si bien el acto de comer la carne no es reprochable en sí mismo ni genera ninguna carga karmica, el acto de matar [o mandar a matar (independientemente del motivo, sea para carne o no)] sí genera una carga karmica y debería de evitarse dentro de lo posible, desde el punto de vista del monje su alimentación está condicionada a cualquier cosa que sea ofrecida por el laico en buena fé, por la misma naturaleza de la mendicidad que no es exigente sino que es abierta, pasiva y flexible. Desde el punto de vista del laico, la adquisición de la alimentación es más activa, este si puede decidir en mayor amplitud cómo o de donde adquiere su alimentación; y desde este punto de vista lo ideal es realizar el intento de reducir dentro de lo posible cualquier incidencia negativa directa que esté generando mediante su fuente de alimentación seleccionada.

No obstante, es importante no obsesionarnos demasiado con esta idea; podríamos pensar y es cierto que al comprar carne contribuimos de manera indirecta a la muerte de un ser sintiente, pero debemos tener en cuenta que este hecho se cumple no solo para la ingesta de carne sino también para la de vegetales, considerando que para poder consumir este alimento muchos animales mueren en el proceso, por el efecto de insecticidas y venenos utilizados para la preservación de dichos alimentos, así también como muchas muertes que están involucradas en la ropa que utilizamos, el terreno en donde vivimos y en muchas de las cosas que utilizamos en el día a día, todo esto es (cabe mencionar) otro ejemplo de la primera noble verdad, toda existencia ordinaria es sufrimiento y es insatisfactoria. Cuando adoptamos el primer precepto de no matar nos comprometemos a evitar, dentro de nuestras posibilidades y nuestra consciencia, ser responsables directos en la muerte de seres sintientes.»

Respecto a éste último texto, en otro artículo expliqué que para alimentar a los animales de granja se cultivan piensos, usando para ello una mayor área de cultivo que la necesaria para producir alimentos vegetales destinados a la alimentación humana[1]. Por lo tanto, del hecho de que mueran seres sintientes en los campos de cultivo no se llega a la conclsión de que dé igual consumir carne o vegetales.


Matthieu Ricard: "Ser vegetariano es mejor para todos" (Link)


Matthieu Ricard - Respetar a los Animales (Link)

Algunas personas dicen que Buda murió por comer carne de cerdo contaminada. Esta mentira ha sido muy difundida por algunos antropocentristas con la finalidad de manipular a otros antropocentristas para hacerles creer que Buda no condenaba la matanza de otros seres sintientes. Caroline Rhys Davids (1857-1942), traductora y presidenta de la Sociedad de Textos Pali desde 1923 a 1942, denunció dicha manipulación. El Sutta-pitaka del Canon Pali es una colección de los antiguos textos budistas escritos en idioma pali que constituye el cuerpo doctrinal y fundacional del budismo theravada y que se compone mayoritariamente de los sutras o discursos pronunciados por Buda y, a veces, alguno de sus discípulos más cercanos. El Digha-nikaya (Colección de los discursos largos, del pali «dīgha»: "largo") es una de la las cinco colecciones que componen el Sutta-pitaka y está compuesto por 34 sutras. El sutra número 16 se llama  «Mahaparinibbana Sutta» y describe la muerte de Buda, siendo ésta la principal fuente de referencia sobre su muerte[1]. En este relato se indica que Buda murió por comer «sukara-maddava», que literalmente significa «aquello que deleita al cerdo», en alusión a las trufas, un hongo que les encanta comer a los cerdos. La palabra que significa «carne de cerdo» en idioma pali es «sukara-mamsa». Además, como he explicado antes, el budismo no considera éticamente incorrecta la carne en sí, sino la acción de maltratar (hacinar, golpear, matar, etc.) a otros seres sintientes o colaborar para que se produzca dicho maltrato, por ejemplo comprando productos y servicios de origen animal.



Nyala Pema Dündul - "Canción aconsejando dejar de comer carne" 1/2 (Link)


Nyala Pema Dündul - "Canción aconsejando dejar de comer carne" 2/2 (Link)





ARGUMENTO: “Razonando se puede demostrar que existe dios”

RESUMEN: ¿Qué es un ser sobrenatural? ¿qué es un dios? ¿se puede demostrar la existencia de un ser sobrenatural mediante el uso de la razón? Éstas son algunas de las preguntas a las que aquí voy a responder.

Creer en algo es pronósticar o tener la esperanza de que ese algo fue, es o será realidad, en cambio afirmar algo es reconocer a ese algo como Realidad pasada, presente o futura. Ante la falta de pruebas empíricas, algunas personas afirman que razonando se puede demostrar que «dios» existe. No podemos llegar a la conclusión de que un «ser sobrenatural» bueno («dios») existe porque su definición entra en contradicción lógica consigo misma y porque los argumentos ontológico, cosmológico y teleológico fallan. Por lo tanto no se puede afirmar la existencia de «dios». Lo único que alguien puede decir racionalmente sobre la supuesta existencia de un «dios» es que cree que existe, como puede creer en la existencia de cualquier otra cosa no demostrada.

Palabras clave: dios, existencia, ignosticismo, racionalidad, ser sobrenatural

Primeramente quiero dejar claro que este artículo trata sobre demostraciones lógicas de existencia, no sobre demostraciones empíricas de existencia, las cuales son tratadas en otro artículo.[1] En dicho artículo demostré que podemos afirmar que «la existencia empírica de "dioses" no ha sido demostrada» y que por lo tanto la carga de prueba recae sobre quien afirma que sí que existen.

LA DEFINICIÓN DE «DIOS» ES CONTRADICTORIA:

1. Algunas personas afirman que existen «seres sobrenaturales». La expresión «ser sobrenatural» es contradictoria (es un oxímoron) porque el «ser» es lo que existe, en cambio lo «sobrenatural» se refiere a lo que va «más allá de la naturaleza», es decir, no explicable por la ciencia Física, la cual estudia la naturaleza, es decir, el Universo. Los «seres sobrenaturales» (seres que son y no son) son un absurdo, no existen porque todo ser es natural y parte de la naturaleza. Si existieran «dioses», «fantasmas», «hadas», etc. serían seres tan naturales como una piedra.

2. Algunas personas afirman que existen «seres con superpoderes» a los que llaman «dioses», «diosas», «demonios», etc y dicen que no hay ninguna contradicción en su definición. Estas personas son conocidas como «creyentes», sin embargo afirman la existencia de lo que no demuestran. En la actualidad existen muchos «creyentes» de dos dioses: la creencia en «Yahveh», el dios del judeocristianismo, y la creencia en «Alá», el dios del islam. A la idea «dios» se la asocian los siguientes poderes mágicos: omnipotencia (poder sin límites), omnibenevolencia (estar siempre preocupado por el bien de los demás), omnisciencia (sabedor de todo) y omnipresencia (estar presente en todas partes al mismo tiempo).

2.1. La omnipotencia. Es fundamental comprender que aunque un supuesto «ser superpoderoso» existiera, de dicha existencia no se fundamenta ninguna norma ética ni el deber de obedecerle, que es el objetivo final de los jefes de los «creyentes».[2]

2.2. La existencia del mal rebate la omnibenevolencia de «dios». El problema del mal o también, paradoja de Epicuro, es estudiado en filosofía de la religión, en teodicea y en metafísica como el problema que resulta al considerar la compatibilidad entre la presencia del mal y el sufrimiento en el mundo con la existencia de un dios omnisciente, omnipresente, omnipotente y omnibenevolente. El problema del mal surge de la suposición de que un Dios omnisciente y todopoderoso debería ser capaz de arreglar el mundo según sus intenciones. Como el mal y el sufrimiento existen, puede parecer que Dios quiere o permite que existan, por lo que no sería perfectamente bueno, o no sería omnisciente porque no se percata de todo el sufrimiento del mundo, o no es todopoderoso ya que no puede arreglar el mundo para eliminar de raíz el mal. O efectivamente, no es plenamente benevolente. David Hume cita a Tertuliano —quien a su vez citó a Epicuro (341 a.C.–270 a.C)— planteando un argumento mediante una serie de preguntas:

¿Es que Dios quiere prevenir la maldad, pero no es capaz? entonces no sería omnipotente. ¿Es capaz, pero no desea hacerlo? entonces sería malévolo. ¿Es capaz y desea hacerlo? ¿de donde surge entonces la maldad? ¿Es que no es capaz ni desea hacerlo? ¿entonces por qué llamarlo Dios? —David Hume, Diálogos sobre la religión natural (1779)

El problema del mal se complica aún mucho más cuando entra en juego el mal padecido por quienes no son humanos. Presuponer que la vida fue diseñada desemboca en el malin génie (genio maligno) cartesiano: ¿cómo encajar el diseño «inteligente» creado por un Dios benevolente con la existencia de parásitos, animales depredadores o el canibalismo sexual?... Así lo expresa Charles Darwin (1809–1882):

Nadie discute que en el mundo hay mucho sufrimiento. Por lo que respecta al ser humano, algunos han intentado explicar esta circunstancia imaginando que contribuye a su perfeccionamiento moral. Pero el número de personas en el mundo no es nada comparado con el de los demás seres sensibles, que sufren a menudo considerablemente sin experimentar ninguna mejora moral. Para nuestra mente, un ser tan poderoso y tan lleno de conocimiento como un Dios que fue capaz de haber creado el universo es omnipotente y omnisciente, y suponer que su benevolencia no es ilimitada repugna a nuestra comprensión, pues, ¿qué ventaja podría haber en los sufrimientos de millones de animales inferiores durante un tiempo casi infinito? Este antiquísimo argumento contra la existencia de una causa primera inteligente, derivado de la existencia del sufrimiento, me parece sólido; mientras que, como acabo de señalar, la presencia de una gran cantidad de sufrimiento concuerda bien con la opinión de que todos los seres orgánicos han evolucionado mediante variación y selección natural. —Charles Darwin, autobiografía no censurada, publicada en 1877. Editorial Laetoli.

LA DEMOSTRACIÓN LÓGICA DE LA EXISTENCIA DE DIOS ES IMPOSIBLE:

3. Ante la falta de evidencias empíricas que demuestren la existencia de dioses, algunas personas afirman que «razonando se puede demostrar la existencia empírica de dioses». Este argumento se llama «argumento ontológico» y es un razonamiento apriorístico que pretende probar la existencia empírica de Dios empleando únicamente la razón; esto es, que se basa únicamente –siguiendo la terminología kantiana– en premisas analíticas, a priori y necesarias para concluir que Dios existe. El argumento analiza el concepto de Dios y afirma que el propio concepto implica la existencia de Dios: «si podemos concebir un Dios, entonces Éste debe existir». Así, la principal crítica al argumento suele ser que no ofrece premisa alguna a la demostración más allá de cualidades inherentes a la proposición no demostrada, conduciendo a un argumento circular en el que las premisas se basan en las conclusiones, las cuales a su vez se basan en las premisas, conformando una falacia por petición de principio. Las principales diferencias entre las distintas versiones del argumento provienen principalmente de los diferentes conceptos de Dios que se toman como punto de partida. Por ejemplo, Anselmo de Canterbury (1033-1109) comienza con la noción de Dios como un ser tal que nada mayor puede ser concebido, mientras que René Descartes (1596-1650) comienza con la noción de Dios como el ser poseedor de todas las perfecciones. Sin embargo, los argumentos aprioristas no pueden demostrar la existencia empírica de nada. Uno de los principales ataques contra el argumento ontológico es su apriorismo: al contrario de, por ejemplo, las cinco vías de Santo Tomás, el argumento ontológico parte de la existencia de Dios a priori para demostrarla. En su libro «Dialogues concerning Natural Religion» (Diálogos sobre la religión natural), el filósofo escocés David Hume refuta el argumento ontológico al demostrar que nada puede probarse como existente a partir de un argumento racional a priori:

Es un absurdo evidente pretender demostrar un hecho como necesario, o pretender demostrarlo con cualesquiera argumentos a priori. Nada es demostrable salvo si su contrario implica una contradicción. Nada que sea distintivamente concebible implica una contradicción. Cualquier cosa que concebimos como existente igualmente la podemos concebir como inexistente. No hay, por tanto, ser alguno cuya inexistencia implique una contradicción. En consecuencia, no hay ser alguno cuya existencia sea demostrable a priori. —David Hume, Dialogues concerning Natural Religion

El razonamiento de Hume podría resumirse así:

1º. La única manera de probar algo a priori es si su opuesto implica una contradicción.
2º. Si algo implica una contradicción, entonces es inconcebible.
3º. Todo puede ser concebido como inexistente.
4º. Por tanto, nada puede ser demostrado como existente a priori, incluyendo a Dios.

Kant también rebatió el argumento ontológico diciendo que la razón por la que decimos que los caballos existen y los unicornios no, no es que el concepto de caballo tenga la propiedad de la existencia y el de unicornio no; no hay diferencia entre ambos conceptos en este sentido, y tampoco la hay entre el concepto de un caballo y de un caballo realmente existente: ambos conceptos son iguales. La razón por la que decimos que los caballos existen es que tenemos una experiencia espacio-temporal de los mismos: son objetos que se corresponden al concepto. Por lo tanto, cualquier demostración de la existencia de algo, incluyendo a Dios, que se base en afirmar (predicar) una propiedad (en este caso la existencia) de ese algo es falaz: la definición de algo no implica su existencia empírica.

LA REALIDAD SE PUEDE EXPLICAR SIN EL CONCEPTO «DIOS»:

4. Algunas personas dicen que «el concepto dios es necesario para explicar el origen del Universo». Este argumento se llama «argumento cosmológico» y está relacionado con la idea del Big Bang. El argumento cosmológico o argumento de primera causa es un argumento sobre la existencia de «dios» según el cual todo lo que existe tiene una causa que, a su vez, tiene otra causa, y así sucesivamente remontándose hasta llegar a la causa primigenia, la cual afirma que es «dios». Por lo tanto el argumento cosmológico no admite que la serie de causas sea infinita. El argumento cosmológico fue defendido por Tomás de Aquino (1220-1274), y actualmente tiene como principal defensor a William Lane Craig, quien llama «argumento cosmológico Kalam» a una versión del argumento cosmológico original.

Premisas del argumento cosmológico original:

(P1) Todo tiene una causa.
(P2) Ninguna causa puede crearse por sí misma.
(P3) (por lo tanto) Todo es causado por otra cosa (causa y efecto).
(P4) Una cadena de causa y efecto no puede ser infinita.
(P5) (por lo tanto) Debe de existir un inicio o primera causa.
(P6) La primera causa puede ser definida como Dios al cumplir con su definición.

El argumento cosmológico queda rebatido por el hecho de que si todo tiene que tener una causa entonces Dios debería tener una causa. A esto suelen responder los religiosos diciendo que «Dios es causa sin ser causado, por ser un ser divino», lo cual convierte a la idea de «dios» en una contradicción. Este razonamiento es una falacia circular también conocida como «Petición de principio», en que la proposición a ser probada se incluye implícita o explícitamente entre las premisas:

1. Causa sin ser causado porque es Dios.
2. Es Dios, porque es un ser divino
3. Es un ser divino porque causa sin ser causado.

Si puede existir algo que causa sin ser causado entonces ese algo sería el Universo mismo, sin necesidad de inventar otros conceptos. En Why I Am Not a Christian and Other Essays, Bertrand Russell (1871-1970) lo explica así: «Si todo debe tener una causa, entonces Dios debe tener una causa. Si puede haber algo sin causa, tanto podría ser el mundo como Dios, así que ese argumento no tiene validez». Y así lo explica Carl Sagan (1934-1996):


Lo innecesario de lo divino. Carl Sagan hablando sobre Dios (Link) (Completo)




5. Algunas personas dicen que «la perfección de la Realidad se explica necesariamente por la existencia de un dios que la creó». Este argumento se llama «argumento teleológico». El argumento teleológico es un argumento sobre la existencia de Dios que forma parte del argumento del diseño inteligente. Para intentar demostrar la existencia de Dios, el argumento teleológico no se basa en la existencia del universo, sino en «la perfecta complejidad de los seres que lo habitan». Según el teólogo William Paley (1743-1805), la vida tuvo que ser creada por Dios debido a su complejidad y perfección. Dentro de las distintas variaciones, el argumento básico es como sigue:

(P1) X es demasiado complejo como para haber ocurrido al azar.
(P2) Por lo tanto X debe de haber sido creado por un ser inteligente.
(P3) Dios es el único ser inteligente que ha podido crear X.
(C) Dios existe.

El argumento teleológico asume en la primera de sus premisas que el azar, junto a las propiedades de la materia, no pueden hacer que la materia tienda hacia la complejidad. Uno de los libros que tratan sobre la relación entre azar y complejidad es The Blind Watchmaker (El Relojero Ciego) escrito por Richard Dawkins en 1986. En los capítulos 1 y 2, Dawkins pone como ejemplo la complejidad del ojo humano, explicando cómo su complejidad es el resultado de la acumulación progresiva de pequeñas modificaciones que lo van perfeccionando y siendo seleccionadas por la selección natural. Pero Dawkins demuestra que la vida, aunque compleja, no es perfecta en muchos casos. El propio ojo humano contiene una falta de eficiencia debida a una mala orientación de las células fotosensibles: el punto ciego. En cambio, el ojo del pulpo no presenta dicho fallo de visión. Se supone que lo que un supuesto dios diseña es perfecto, un dios no cometería semejante error al diseñar su creación más preciada.